Miércoles 1 de diciembre de 2021

Mons. Buenanueva: "El perdón es un tesoro inestimable"

  • 28 de febrero, 2018
  • San Francisco (Córdoba)
"Ese dinamismo humanizador del perdón es un tesoro inestimable. Solo el ser humano puede vivirlo y, así, mostrar la verdadera estatura de la condición humana. Cuando se da, especialmente en las situaciones más oscuras, rompe el círculo vicioso de la violencia que mata cuerpos y almas, y abre la puerta a lo realmente nuevo", aseguró el obispo de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva.
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El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, advirtió que no se puede sobrevivir sin pan y sin perdón, al afirmar: "Sin pan y sin perdón no sobrevivimos. Uno y otro nos son imprescindibles para la vida. Ambos, a su manera, son alimento para vivir".

El prelado insistió en dedicar "unas líneas más" sobre el perdón de los pecados, al dar continuidad a sus reflexiones sobre el Credo en el blog Evangelium Gratiae.

"No podemos vivir sin perdonarnos. Y el perdón en todas sus formas: el siempre esquivo perdón a nosotros mismos, a nuestra fragilidad y malicia. El perdón que es también reconocer que otros, a quienes he ofendido, puedan tenderme la mano con desinterés. El perdón que se ruega con lágrimas, porque brota de un arrepentimiento genuino, aunque siempre difícil de calibrar en su real pureza. También el perdón ofrecido gratuitamente al otro, aún sin que lo pida o dé alguna señal de arrepentimiento. Dado así, sin más", subrayó.

El obispo aseguró que "ninguna ley puede exigir el perdón que se suplica, se ofrece o se recibe. No se pueden decretar ni perdones ni reconciliaciones. No tiene esa lógica", y destacó que "como expresión del amor, el perdón es un gesto exquisitamente personal que solo puede surgir como un acto libre y gratuito".

"Pero tampoco nadie puede impedir, ni censurar a quien, por el perdón, le dice al otro: sos más grande que tus actos, no estás perdido definitivamente; para vos y para mí hay todavía una posibilidad y, con toda la imperfección de mi obrar, yo me arriesgo a recorrer ese camino", añadió.

"Ese dinamismo humanizador del perdón es un tesoro inestimable. Solo el ser humano puede vivirlo y, así, mostrar la verdadera estatura de la condición humana. Cuando se da, especialmente en las situaciones más oscuras, rompe el círculo vicioso de la violencia que mata cuerpos y almas, y abre la puerta a lo realmente nuevo", sostuvo.

El obispo recordó que "aquel ´perdónanos, Padre, como nosotros perdonamos´ busca que hagamos la experiencia humana de perdonarnos los que nos hemos ofendido, para que descubramos que los hombres saboreamos el pan del perdón porque Dios nos lo ha ofrecido en abundancia, gratuitamente y sin que hayamos hecho nada para conseguirlo. Es el amor primero de Dios que se ha manifestado en Jesucristo. Él es, como decíamos el domingo pasado, el Perdón de Dios en persona".

"La historia de la humanidad está entretejida de perdones. ¿Quién podrá llevar su cuenta o desdeñar su importancia? Jesús protagonizó algunos de los más célebres. Se me ocurre evocar aquellas palabras que logró pronunciar en la cruz: ´Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen´. ¿Es necesario recordar su inocencia y lo injusto de su condena?", se preguntó.

Monseñor Buenanueva consideró que los discípulos de Jesús "no podemos desentendernos de esas palabras. No son nuestra propiedad, sino que ellas nos poseen y nos regeneran. Expresan el perdón que nace del corazón de Dios y, precisamente en esa hora dramática, ha redimido al mundo, esperando que cada ser humana las haga suyas por la fe y el sacramento".

"Esta palabra del perdón nos ha sido confiada para entregarla con generosidad. La Iglesia es memoria viviente de ese perdón ofrecido con gratuidad a todos. Por eso, nos sentimos llamados a ofrecerla a la libertad de quien quiera recibirla en su propia vida. Esa palabra nos ha alcanza en el Bautismo y siempre nos espera en el sacramento de la Reconciliación", concluyó.+