Lunes 4 de julio de 2022

Mons. Buenanueva y el no matarás: "¿Qué nos está pasando?"

  • 27 de octubre, 2016
  • San Francisco (Córdoba)
El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva, reflexionó sobre el mandamiento "no matarás", al referirse a la sucesión de noticias sobre hechos violentos, como el joven asesinado por un hombre que le reprochó que demoraba mucho para estacionar su camión o el triple crimen perpetrado en Mendoza, por lo que se preguntó: "¿Qué nos está pasando?" El prelado advirtió que "lo peor que tiene la violencia es que se contagia, envenenando el corazón" y la diferenció de la bondad que "convence por sí misma, llenando el corazón de alegría y de paz". "Solo hombres y mujeres pacificados pueden llevar paz. Como Jesús", sostuvo.
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El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva, reflexionó sobre el mandamiento "no matarás", al referirse a una sucesión de noticias sobre hechos violentos, como el joven asesinado por un hombre que le reprochó que demoraba mucho para estacionar su camión o el triple crimen perpetrado en Mendoza, y se preguntó: "¿Qué nos está pasando?"

"Tengo en la memoria del corazón demasiados rostros de personas heridas para toda la vida, en el cuerpo y en el alma. En muchos casos, la distinción entre víctima y victimario -justa, correcta y necesaria- termina borrándose o, al menos, difuminando la claridad de sus contornos", lamentó y volvió a preguntarse: "¿Qué nos está pasando?"

El prelado recordó que "la vieja definición filosófica de mal señala que este es una ?ausencia de bien?" y, evitando filosofar sobre el tema, rescató al menos dos cosas de esa formulación.

"En primer lugar, que el mal es carencia, vacío, oscuridad. En última instancia, resiste una plena racionalización. Repito: es oscuridad", subrayó, y agregó: "Siempre estará ahí, amenazando, acechando. Por algo, Jesús que nos enseñó a invocar a Dios como Padre, termina su oración haciéndonos rezar: Padre. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal".

"Obviamente, esto no nos exime de tratar de entender y de comprender los múltiples factores que empujan a las personas y, en ocasiones, a sociedades enteras a ese descenso a los infiernos que es la violencia tercamente instalada en los corazones y acechando, como bestia de presa, en cada esquina", sostuvo y respondió: "No".

"Una y otra vez -exhortó- tenemos que preguntarnos, unos a otros, por qué, de dónde, cómo es posible. Es un trabajo colectivo, del que no podemos darnos el lujo -como hacen las ideologías o los oportunistas- de excluir ninguna voz que tenga algo para decir".

Monseñor Buenanueva señaló que "aquí, aparece el segundo aspecto que aquella vieja fórmula filosófica apunta: se trata de buscar, ante todo, lo que es bueno, justo, verdadero y, también ? ¿por qué no? ? bello y luminoso", por lo que afirmó que "se trata de crear las condiciones para que seamos gente realmente buena".

Asimismo, precisó que esto requiere "un trabajo sostenido de todos para dignificar la vida de todos" y significa que "nadie puede ser objeto de posesión o de dominio de otro".

"No es verdad que el hombre es un lobo para el hombre", rechazó, y añadió: "Cada ser humano es un don, único e irrepetible. Y estamos llamados a ser un don, los unos para los otros. Nadie se puede erigir en un absoluto para nadie".

Monseñor Buenanueva exhortó a entender que "cada ser humano es otro yo; otro como yo. Un semejante. Un ser humano. Y eso, de manera especialmente importante, si el otro es muy distinto a mí, en piel, ideas, convicciones y opciones de vida".

"Si sos distinto, más que a otro, me interesa que seas realmente vos mismo. Y te voy a respetar, no solo tolerar", propuso, y puntualizó: "Y te voy a escuchar, sacudiéndome de encima prejuicios, medias verdades, estereotipos y caricaturas".

"Y, sobre todo, voy a romperme entero para que situaciones complejas no encuentren soluciones simplistas, que normalmente consisten en encontrar a alguien (o a algunos) a quien echarle encima la culpa de todo", concluyó.+

Texto completo de la reflexión