Sábado 4 de diciembre de 2021

Mons. Casaretto invitó a mirar al 40% que no tiene trabajo en blanco

  • 30 de junio, 2016
  • Buenos Aires (AICA)
"A muchos les gustaría una democracia más republicana, pero lo cierto es que en la Argentina hay una democracia bastante corporativa, en la que pesan mucho los sindicatos y las empresas", dijo monseñor Jorge Casaretto, obispo emérito de San Isidro y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, en declaraciones a AICA en el marco del XIX Encuentro Anual de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE). Por eso el prelado reclamó "mirar especialmente a esas personas que no tienen trabajo en blanco, obra social ni vacaciones, que no están sindicalizados y no tienen un apoyo gremial que los ampare" y animó a ver a los movimientos sociales que tienen seguidores e intentan representarlos.
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"A muchos les gustaría una democracia más republicana, pero lo cierto es que en la Argentina hay una democracia bastante corporativa, en la que pesan mucho los sindicatos y las empresas", dijo monseñor Jorge Casaretto, obispo emérito de San Isidro y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.

En diálogo con AICA estimó que no se puede avanzar al margen de esa dimensión, que hay que tener en cuenta cuando se diseñan políticas públicas y que requiere dialogar para contar con apoyos.

El cronista conversó con el obispo en un intervalo del XIX encuentro anual de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), que reunió a cientos de participantes en el hotel Sheraton Retiro alrededor del tema "Compromiso empresario: valores en acción". El encuentro fue cerrado por el presidente de la Nación, Mauricio Macri.

Al concluir la reunión, el presidente de ACDE, Simón Padrós, destacó a AICA la buena disposición que observó en los asistentes a firmar el Compromiso Personal Empresario 2016 como ciudadanos y líderes del mundo productivo privado. Cada uno se compromete a no consentir la corrupción, a actuar con coherencia, a crear fuentes de trabajo dignas, a cuidar el medio ambiente, promover la comunidad y respetar los valores y creencias religiosas.

Monseñor Casaretto había dicho que en la Argentina, las corporaciones son muy fuertes y es muy difícil armar una democracia con corporaciones tan fuertes en una mesa redonda que compartió por la mañana con el ex ministro Roberto Lavagna, el secretario de Coordinación Interministerial de la Jefatura de Gabinete, Mario Quintana, y el gremialista Mario Matanzo.

Por la tarde, en otra mesa, el economista y sociólogo Juan Llach, ex ministro de Educación, comentó como un dato que no puede obviarse que la Argentina tiene sindicatos tan fuertes como no hay en casi ningún país del mundo.

Al hablar de las corporaciones, indagamos con monseñor Casaretto si cabe incluir a la Iglesia en esa categoría. El obispo expresó que a veces se la ve a la Iglesia como una corporación, pero deslindó esa interpretación, que dejó para analistas como Loris Zanatta.

"Nosotros tenemos una visión muy distinta de nuestro papel", dijo, y subrayó que es de animación espiritual. En su último libro, "Nuestro país, nuestra Iglesia: nuestro tiempo. Crónicas de un pastor", y en un reciente almuerzo en el que habló invitado por el Grupo Progreso de la UCR, monseñor Casaretto hizo mención a algo que le aconsejó Eduardo Frei Montalva, el dirigente democristiano que fue presidente de Chile, quien le dijo que de los curas esperaba que rezaran y formaran bien a la gente, que no se dedicaran a la política.

"Ustedes son sacerdotes -le dijo, poco después de haber dejado la presidencia-. No hagan politica. Dediquen el tiempo a formar cristianos que se comprometan con lo social y lo político". Y se lamentó Frei: "Hay muchos sacerdotes que se han convertido al marxismo. En el fondo no creen en el potencial transformador del Evangelio".

Monseñor Casaretto hizo reflexionar a los empresarios sobre a qué debían renunciar para que la Argentina avance, para que el bien común pueda concretarse y se tenga en cuenta a los más pobres.

En diálogo con AICA se refirió a ellos: que todos tengamos en cuenta a ese 40% de la gente que tiene trabajo en negro. El trabajo es una dimensión muy importante de la vida y hay que ver cómo se encara, dijo. Invitó a mirar especialmente a esas personas que no tienen trabajo en blanco, obra social ni vacaciones, que no están sindicalizados y no tienen un apoyo gremial que los ampare. Animó a ver a los movimientos sociales que tienen seguidores e intentan representarlos.+ (Jorge Rouillon)