La organización caritativa alertó sobre la violencia creciente y las tensiones políticas en Sudán del Sur. Los obispos instan a la moderación, al diálogo y a la resolución del conflicto.
El pontífice expresó su preocupación por esos conflictos, que provocan muchas muertes y crisis humanitarias en la población. Tuvo también un recuerdo para las victimas del Holocausto.
El episcopado sudanés advirtió que el conflicto armado interno "dañó gravemente el país hasta punto de una destrucción casi completa".
Francisco pidió que "callen las armas y, con el compromiso de las autoridades locales y de la comunidad internacional, se ayude a la población y a los numerosos desplazados".