Domingo 26 de mayo de 2024

La Santa Sede espera que la visita del Papa a Sudán del Sur favorezca el acuerdo de paz

  • 1 de febrero, 2023
  • Nueva York (Naciones Unidas)
El observador permanente de la Santa Sede ante la ONU intervino en la reunión de la Comisión de Consolidación de la Paz en el país africano.
Doná a AICA.org

“El cristianismo, al favorecer la conversión y el ejercicio de las virtudes, es una fuerza de paz, y el ecumenismo es un ejemplo de convivencia armoniosa”, destacó el arzobispo Gabriele Caccia, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, en su intervención del 31 de enero en la reunión de la Comisión de Consolidación de la Paz en Sudán del Sur, destacando que la inminente visita del papa Francisco al país africano, del 3 al 5 de febrero, favorecerá los esfuerzos encaminados a lograr un acuerdo de paz.

El pontífice se reunirá con el presidente y los vicepresidentes de Sudán del Sur en Juba, y les recordará “la obligación de construir la paz a través del diálogo y el perdón”, subrayó el arzobispo Gabriele Caccia, quien añadió que el Pontífice también se reunirá con representantes de la sociedad civil y los desplazados internos, y participará en la oración ecuménica que se realizará en el mausoleo de John Garang, uno de los líderes de la independencia del país. “Es la esperanza de la Santa Sede que esta peregrinación ecuménica de paz ofrezca una oportunidad para encaminar los compromisos hacia una paz duradera”.

El cristianismo como fuerza de paz
El observador permanente señaló que, si bien "a menudo se intenta culpar a la religión de los diversos conflictos dentro de nuestra familia humana", el caso de Sudán del Sur muestra que “el cristianismo es una fuerza de paz, ya que fomenta la conversión y el ejercicio de las virtudes”. Una fuerza que se amplifica particularmente cuando los cristianos actúan ecuménicamente, "demostrando que las distintas comunidades de fe pueden unirse en el amor a pesar de sus diferencias". 

El arzobispo Caccia destacó que los esfuerzos realizados por el Consejo de Iglesias de Sudán del Sur en el cuidado de los pobres y marginados representan "una contribución significativa para todo el pueblo de Sudán del Sur", y complementan el trabajo humanitario y de desarrollo de las Naciones Unidas y sus Estados miembros, que la Santa Sede agradece.

En ese sentido, la delegación del Vaticano ante la ONU “reconoce que el proceso de paz en Sudán del Sur sigue encontrando dificultades”, también debido al “conflicto intraétnico, exacerbado por el cambio climático”. “Frente a estos desafíos -continuó el observador permanente-, la Santa Sede espera que los líderes civiles de Sudán del Sur aceleren sus esfuerzos para promover la transparencia, las normas democráticas y el estado de derecho, y garantizar que los ingresos de los abundantes recursos naturales de Sudán del Sur est{en destinados a satisfacer las necesidades básicas de todos los ciudadanos y mejorar la infraestructura, para desbloquear todo el potencial humano y económico de la nación". Por ello, “la Santa Sede anima al Gobierno a promover la paz y la reconciliación” y a llevar adelante las elecciones nacionales, aplazadas desde hace tiempo.

Luego, monseñor Caccia recordó que “la Santa Sede deseó durante mucho tiempo ver una nueva era de paz y prosperidad para el sufrido pueblo de Sudán del Sur y que ha trabajado activamente para apoyar la reconciliación nacional", al mencionar el retiro espiritual para autoridades civiles y eclesiásticas de Sudán del Sur -organizada por el papa Francisco, retomando la propuesta del arzobispo Welby-, en abril de 2019 en el Vaticano. Un momento "que brindó la oportunidad de encontrarnos en un espíritu de respeto y confianza", durante el cual el pontífice les dijo a los líderes que "'la paz es posible", y los animó a emplear su responsabilidad compartida para alcanzarla, como "condición fundamental para garantizar el derecho de toda persona y el desarrollo humano integral de todo un pueblo”.+