Viernes 9 de diciembre de 2022

Formar a operadores y profesores que trabajen con migrantes y refugiados, pidió el Papa

  • 29 de septiembre, 2022
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El Santo Padre explicó en un Congreso que "las universidades pueden contribuir a identificar y sentar las bases para construir una sociedad intercultural".
Doná a AICA.org

“Para responder adecuadamente a los nuevos retos migratorios, los operadores y docentes que trabajan con personas migrantes y refugiadas necesitan formarse de manera específica y profesional”, aseguró el Santo Padre en el discurso dirigido a los participantes en la Conferencia Internacional sobre Refugiados y Migrantes promovida por la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Gregoriana, en colaboración con Refugee & Migrant Education Network (RME), el Ser the Blessing Foundation, del 26 al 28 de septiembre sobre el tema “Iniciativas en Educación para Refugiados y Migrantes. Avanzando - Profundizando - Juntos”.

En su discurso, el Papa abordó puntos como la facilitación del reconocimiento de títulos de estudio, las becas, la formación de los operadores y profesores que trabajan con los migrantes y refugiados, así como programas específicos que valoren su riqueza.

Francisco exhortó a las universidades católicas a “formar a sus estudiantes, que mañana serán administradores, empresarios y creadores de cultura, a una lectura atenta del fenómeno migratorio, en una perspectiva de justicia y corresponsabilidad global y comunión en la diversidad”. 

En efecto, dijo el Papa, “se deben promover encuentros significativos con los protagonistas, para que docentes y alumnos tengan la oportunidad de conocer las historias de hombres y mujeres migrantes, refugiados, desplazados o víctimas de la trata”. 

“El ámbito de la promoción social ve a la universidad como una institución que interactúa con el contexto social en el que se desenvuelve”, explicó y agregó: “Puede ayudar a identificar y señalar las bases para la construcción de una sociedad intercultural, donde la diversidad étnica, lingüística y religiosa se consideran un activo y no un obstáculo para el futuro común. Además, las universidades son un lugar privilegiado para promover el voluntariado para refugiados entre los jóvenes”, advirtió.

Investigación, el “derecho a no emigrar”
En cuanto a la investigación, el Santo Padre subrayó la importancia de seguir estudiando el llamado "derecho a no emigrar", las causas de los flujos migratorios y las formas de violencia que impulsan a las personas a marcharse a otros países. Entre estas últimas destacó no sólo los conflictos, sino también los abusos que se realizan al planeta, como la contaminación y la sobreexplotación de sus recursos, que vuelven inhabitables las tierras. “El mundo académico, en particular el católico, está llamado a desempeñar un papel de liderazgo para dar respuestas a los desafíos ecológicos”, añadió.

Según el Papa, si bien se ha hecho mucho, en el ámbito de la enseñanza, “queda mucho por hacer”. Aprovechando la red académica internacional, el Pontífice destacó que "las universidades pueden facilitar el reconocimiento de títulos y competencias profesionales de los migrantes y refugiados, en beneficio también de las sociedades de acogida”. Porque “las escuelas y universidades son espacios privilegiados no sólo para la enseñanza, sino también para el encuentro y la integración”.

Por último, Francisco ha señalado que la historia nos enseña que la aportación de los migrantes y refugiados ha sido fundamental para el crecimiento social y económico de nuestras sociedades. Y la aportación de los migrantes “podría ser mucho mayor si se valorara y se apoyara mediante programas específicos”.

“Todas las instituciones educativas están llamadas a ser lugares de acogida, de protección o acompañamiento, de promoción e integración para todos, sin excluir a nadie”, concluyó.+