En una multitudinaria misa celebrada en el centro de Budapest este domingo, Francisco exhortó a ser "como Jesús, una puerta abierta que nunca se cierra en la cara de nadie".
Frente al ícono de la Patrona de Hungría, el Papa elevó una súplica por el continente europeo, desgarrado por conflictos y divisiones, y le encomendó especialmente a los pueblos ucraniano y ruso.
"Nadie puede ocupar su lugar en la historia de la Iglesia y del mundo", les recordó el Papa en el encuentro que mantuvo este sábado en el estadio Papp László Sport Arena de Budapest.
El Santo Padre agradeció a la Iglesia húngara por su trabajo con los más vulnerables e invitó a los cristianos húngaros a "llevar siempre la fragancia de la caridad a la Iglesia y a su país".