El arzobispo Jorge Lozano ordenó presbíteros a Pablo Montaño, Sergio Díaz y Renzo Gallo, y confirió el diaconado a Gastón Molina. Todos ellos fueron formados en el seminario Ntra. Señora de Guadalupe.
Fueron incorporados al clero de la diócesis mediante la imposición de manos realizada por el obispo local, monseñor Gustavo Zurbriggen, el sábado 9 de marzo.
El arzobispo porteño les recordó que la vida pastoral "no es un manual, sino una aventura eucarística", y los animó a vivir su ministerio siendo testigos del Resucitado con alegría y pasión.
El obispo le recomendó al ordenando la compasión como base de su ministerio y lo animó a estar siempre disponible a la voluntad de Dios: "Jesús es un diácono en obediencia".