Sábado 3 de diciembre de 2022

"Sufrimos con ustedes", dijo Bartolomé I a los refugiados ucranianos en Polonia

  • 30 de marzo, 2022
  • Varsovia (Polonia) (AICA)
El jefe de la Iglesia ortodoxa de Constantinopla, de visita en Polonia, se reunió con el presidente del episcopado local y luego juntos abrazaron a los refugiados que huyen de la guerra.
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"A veces sólo queda espacio para las lágrimas", expresó conmovido en Polonia el patriarca de Constantinopla Bartolomé I, en su encuentro con un grupo de los más de dos millones de ucranianos que tras la guerra desatada por Rusia dejaron su tierra y la gran generosidad de Polonia les dio cobijo y les devolvió algo de dignidad. 

“Simplemente –dijo el patriarca- no hay posibilidad de imaginar la gran devastación que esta horrible invasión ha causado en el pueblo ucraniano y en el mundo entero”, después de reunirse con el presidente de los obispos del país, el arzobispo de Poznan, monseñor Stanislaw Gadecki.

Cuando se encuentra frente a los refugiados, el patriarca ecuménico -en Polonia desde el 27 de marzo por invitación del presidente Andrzej Duda, con quien ha conversado- agradece calurosamente al país por la amplísima hospitalidad ofrecida a los ucranianos. “A veces, expresó, las palabras no logran describir el horror, solo quedan las lágrimas”.

Bartolomé I se reunió con los refugiados ucranianos este martes 29 de marzo en la Casa de Retiro y Formación en Bielany, Varsovia. El patriarca destacó que muchos países han aceptado refugiados, pero Polonia se destaca entre ellos: "Vale la pena seguir su ejemplo".

En nombre de los refugiados, el patriarca fue recibido por una joven madre con una pequeña hija. “En un momento, la vida de todas las personas en Ucrania cambió. Nos despertamos y escuchamos un bombardeo”, dijo, y se detuvo por un largo momento. Recordar recuerdos fue demasiado doloroso para ella, continuó entre lágrimas: “Nuestro país está sufriendo a causa de los ocupantes rusos, los niños y las mujeres están muriendo. Es difícil para nosotros entender por qué el mundo entero no está de acuerdo con nuestra solicitud de cerrar el cielo sobre Ucrania”.

Con la voz entrecortada, contó cómo luce ahora su patria: ciudades en ruinas, escuelas y jardines de infantes bombardeados, niños inocentes asesinados: "Sabemos que nunca volveremos al mismo país".

En su discurso a los refugiados, el patriarca Bartolomé enfatizó que la guerra es siempre algo diabólico. Destacó que los ucranianos son los hijos espirituales de la Iglesia en Constantinopla. Recordó cómo hace tres años el Patriarcado de Constantinopla concedió la independencia a la Iglesia Ortodoxa de Ucrania. A partir de ese momento, la Iglesia ortodoxa ucraniana se independizó, lo que, sin embargo, causó grandes problemas y el Patriarcado de Moscú rompió sus lazos con Constantinopla, explicó.

Bartolomé mencioné su visita a Kiev el año pasado y la reunión con el presidente Zelensky. Aseguró a todos los ucranianos: "Sufrimos con ustedes, siempre están cerca de nuestro corazón". “Confío en que regresarán a sus hogares, aunque en ruinas, pero el coraje que muestran todos ustedes, les da esperanza de que van a reconstruir su hermoso país”, agregó.

Al final recordó que un cristiano es siempre un hombre de esperanza: “Les pido que conserven la valentía, que está profundamente arraigada en la fe cristiana. Los cristianos debemos ser siempre optimistas, incluso en situaciones muy difíciles, porque creemos en un Dios muerto y resucitado. Después del Viernes Santo siempre está la Resurrección”.

El alcalde del distrito de Bielany, Grzegorz Pietruczuk, que estuvo presente en la reunión, señaló que actualmente hay 25.000 refugiados en el distrito y más de 1.200 niños asisten a la escuela.

Finalmente, todos fueron a la capilla para una breve oración. Asistieron miembros del episcopado polaco, encabezados por el arzobispo Stanislaw Gadecki, el arzobispo de Varsovia, cardenal Kazimierz Nycz y el obispo auxiliar Michal Janocha. Estuvieron presentes sacerdotes católicos griegos y un portavoz de la Iglesia ortodoxa en Polonia. La liturgia estuvo engalanada por el coro de la Iglesia basiliana, que cantó el himno religioso de Ucrania: "Dios, Velykyi, Jednyj" - "Gran y único Dios, salva a Ucrania".

Mons. Gadecki: Nuestra arma es la fe
El presidente del episcopado polaco recordó que el 24 de febrero el mundo se conmocionó con la noticia de que la Federación Rusa inició una guerra contra Ucrania. “Desde entonces, miles de personas inocentes fueron asesinadas, incluidos cientos de niños, ancianos, mujeres y hombres que no tienen nada que ver con las hostilidades. Muchas acciones del agresor llevan el sello del genocidio”, dijo.

“La lujuria desenfrenada por la dominación y la falta de respeto por la vida humana y la dignidad humana llevaron al resurgimiento de los demonios destructivos del pasado. Mueren personas inocentes y los que sobrevivieron se vieron privados de un techo sobre sus cabezas, de los logros de muchas generaciones, y especialmente privados de una sensación de seguridad”, señaló el presidente de la Conferencia Episcopal Polaca.

El arzobispo Gadecki enfatizó que la nación ucraniana es especialmente querida para nosotros. “Como cristianos, no podemos mirar pasivamente el horror de la guerra. Las iglesias renuncian conscientemente al uso de armas militares. Nuestra arma es la fe en el poder infinito de la Misericordia de Dios y la oración confiada que brota de ella por la paz, por el respeto a la dignidad humana y por el derecho de las naciones a la autodeterminación. Por eso rezamos por un cambio de mentalidad y de ánimo de los agresores”, dijo.+