Sábado 20 de abril de 2024

Mons. Croxatto: 'Ser testigos de la unción y hacer descubrir el sentido de ella'

  • 31 de marzo, 2023
  • Neuquén (AICA)
El obispo de Neuquén presidió la misa crismal, en la que animó a la comunidad a ser "fragancia de Cristo", y a los sacerdotes a ser "un virus pandémico de servicio, alegría, de entusiasmo y amor".
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El obispo de Neuquén, monseñor Fernando Martín Croxatto, presidió la Misa Crismal el martes 28 de marzo en la parroquia San Juan Bosco, de la localidad de Cutral Co. Concelebraron, junto a monseñor Croxatto, varios sacerdotes de la diócesis.

Durante la celebración, el prelado animó a la comunidad diocesana a que, “ya ungidos, seamos testigos de esta unción y hagamos descubrir el sentido de ella a los que se acercan”. “Seamos fragancia de Cristo”, añadió.

Asimismo, el obispo recordó a los sacerdotes que deben ser “ministros de nuestro Dios”, y los instó a ser un “virus pandémico de servicio, de alegría, de entusiasmo, de amor a aquel que nos llamó a estar con Él y a continuar su obra”.

Luego, el obispo consagró el Santo Crisma y bendijo los restantes óleos de los catecúmenos y de los enfermos. Además, los párrocos renovaron sus promesas sacerdotales, y su consagración y dedicación a Cristo y a la Iglesia. 

Monseñor Croxatto les transmitió también a los sacerdotes que “se nos confió presidir la Eucaristía en nombre de Cristo”, y además subrayó: “Como lo representamos a Él, somos una presencia particular del Resucitado, como dice el Papa, ‘nos sumergimos en el horno ardiente de su amor’, siendo esa presencia la que salva al hombre, a la humanidad”. 

En esa sintonía, los animó a representar a Cristo, apuntando “más allá de nosotros mismos”, y destacó a la Virgen, quien “conserva también ahora en el seno de la Iglesia aquellos gestos que conforman el cuerpo de su Hijo”, expresó.

Finalmente, y en consonancia con el papa Francisco, pidió a los sacerdotes motivar e impulsar la formación litúrgica del pueblo de Dios, y a toda la Iglesia a “redescubrir, custodiar y vivir la verdad y la fuerza de la celebración cristiana”. “Que delante del pueblo de Dios fiel podamos consagrar a María nuestro sacerdocio”, concluyó.+

» Texto completo de la homilía