El fariseo engreído y el publicano, que se detiene a distancia y pide perdón, son los protagonistas de la parábola evangélica comentada por el papa Francisco en el Ángelus.
Francisco dedicó la reflexión antes del rezo del Ángelus a la trágica situación que se vive en Ucrania y "una herida terrible e inconcebible de la humanidad" con riesgo de agrandarse.
No usar las riquezas sólo para uno mismo es la enseñanza de Jesús en el pasaje evangélico que comenta el Papa en el Ángelus de este domingo 18 de septiembre.
"Rezo por la generosidad internacional", pidió el Santo Padre este domingo desde la ciudad italiana de L'Aquila donde tras el rezo mariano abrió la Puerta Santa para comenzar el 'Perdón Celestiniano'.