Martes 4 de octubre de 2022

Ángelus: No a los miedos que paralizan y a la tentación de la "pereza interior"

  • 7 de agosto, 2022
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Durante el rezo de la oración mariana de este domingo 7 de agosto, el pontífice recordó las dos exhortaciones dirigidas por Jesús a los apóstoles, "no teman" y "estén preparados".
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Aunque no hay que “vivir en constante ansiedad y preocupación”, también es importante “no distraerse, no ceder a la pereza interior”, dijo el papa Francisco durante el rezo del Ángelus, recitado desde la ventana del Palacio Apostólico este domingo 7 de agosto.

A la multitud reunida en la plaza de San Pedro bajo un fuerte sol, el pontífice llamó a la vigilancia, subrayando que “incluso en las situaciones en las que no lo esperamos, el Señor viene”.

En su comentario al Evangelio de hoy, el Papa ha destacado que "Jesús habla a los discípulos para tranquilizarles de todo temor e invitarlos a estar alerta”.

Son dos las exhortaciones fundamentales que les dirige: “La primera es «no temas, pequeño rebaño»; la segunda «estén preparados». Se trata de dos “palabras-clave”, dijo Francisco, “para derrotar los miedos que a veces nos paralizan y para superar la tentación de una vida pasiva, adormecida”.

No teman
En primer lugar, Jesús anima a los discípulos. “Acaba de terminar de hablarles del cuidado amoroso y providente del Padre, que se preocupa de los lirios del campo y de los pájaros del cielo y, por tanto, mucho más de sus hijos. Por eso no hay que afanarse y agitarse: nuestra historia está firmemente en las manos de Dios. Nos alienta esta invitación de Jesús a no temer”.

No obstante, explicó, “a veces nos sentimos presos de un sentimiento de desconfianza y de angustia: Es el miedo a no lograrlo, a no ser reconocidos y amados, a no conseguir realizar nuestros proyectos, a no ser nunca felices…Y entonces nos afanamos buscando soluciones, para encontrar algún espacio en el que emerger, para acumular bienes y riquezas, para obtener seguridades; y terminamos viviendo en la ansiedad y en la preocupación constante”.

Jesús, sin embargo, nos tranquiliza: “¡No teman! Confíen en el Padre, que desea darles todo lo que realmente necesitan. Ya les dio a su Hijo, su Reino, y siempre los acompaña con su providencia, cuidando de cada uno de ustedes cada día. No temer: ¡esta es la certeza a la que atar el corazón! ¡Pero saber que el Señor nos cuida con amor no nos autoriza a dormir, a dejarnos llevar por la pereza! Al contrario, debemos estar despiertos, vigilantes. En efecto, amar significa estar atento a los demás, darse cuenta de sus necesidades, estar disponibles para escuchar y acoger, estar preparados”.

Es necesario estar despiertos
Jesús repite en más de una ocasión esta invitación, y hoy lo hace a través de tres breves parábolas, centradas en un dueño de casa que, en la primera, vuelve sin previo aviso de la boda, en la segunda no quiere dejarse sorprender por los ladrones, y en la tercera vuelve de un largo viaje.

“En todas, el mensaje es el mismo: es necesario estar despiertos, no dormirse, es decir no estar distraídos, no ceder a la pereza interior, porque, también en las situaciones en las que no lo esperamos, el Señor viene. Y al final de nuestra vida nos pedirá cuentas de los bienes que nos ha encomendado; por esto, vigilar significa también ser responsables, es decir custodiar y administrar esos bienes con fidelidad. Hemos recibido tanto: la vida, la fe, la familia, las relaciones, el trabajo, pero también los lugares en los que vivimos, nuestra ciudad, la creación”.+