"Estamos endeudados, tenemos hambre y frío, y nuestros hijos se enfadan cuando ven a otros niños comer carne", le contaron al cardenal jesuita, que escuchó a cada uno, compartiendo su sufrimiento.
El prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano, se encuentra con quienes "lo han perdido todo".
Francisco recordó el compromiso por tierra, techo y trabajo asumido hace una década, y los exhortó a no perder la esperanza y a seguir luchando por los derechos fundamentales.
En un mensaje por el 40° aniversario de la creación de la fundación Juan Pablo II para el Sahel, el Papa reiteró el llamado a trabajar por la seguridad, la justicia y la paz de quienes allí habitan.