El domingo, Francisco pidió un aplauso para Ján Havlík -seminarista de la Congregación de la Misión de San Vicente de Paul y beatificado la víspera-, destacando su perseverancia en la fe.
Fue por iniciativa de un párroco, con parejas llevaban varios años de convivencia. "No cambia nada aparentemente, pero cambia todo. Han invitado a Jesucristo a su boda", les dijo el sacerdote.
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe dio su consentimiento al arzobispo de Bourges para que emita el decreto de "nihil obstat" relativo al acontecimiento mariano en ese santuario francés.
Lo afirmó el postulador general de la Orden del Carmelo, P. Marco Chiesa, tras el proceso de apertura y el traslado de la urna que contiene los restos de la santa, fallecida en 1582.