Martes 20 de abril de 2021

Mons. Lozano: "Dejemos que la Palabra de Dios ilumine nuestra vida

  • 25 de febrero, 2021
  • San Juan (AICA)
"La Cuaresma es un tiempo para adentrarnos en la Palabra de Dios y dejar que ella se adentre también en nuestros corazones", sugirió el arzobispo de San Juan de Cuyo en una reflexión para este tiempo.
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El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Eduardo Lozano, recordó que la Carta a los Hebreos dice que la Palabra de Dios es como “una espada de doble filo que entra hasta la profundidad, que ayuda a discernir entre el bien y el mal”.

“Una imagen que nos muestra cómo la Palabra de Dios es algo que nos conmueve, que no nos deja indiferentes”, destacó en segunda reflexión para el tiempo de Cuaresma.

“En este tiempo en que estamos tan acostumbrados a buscar la comodidad, a veces, corremos el riesgo de pretender acomodar también la Palabra de Dios a nuestra vida, y no al revés; de querer domesticar la Palabra de Dios, de quitarle esa fuerza que nos llama a la conversión”. 

El arzobispo sanjuanino subrayó que “la Cuaresma es un tiempo para adentrarnos en la Palabra de Dios y dejar que ella se adentre también en nuestros corazones, como esa espada de doble filo”.

“La consigna entonces es que dejemos que la Luz de la Palabra ilumine nuestra vida. Dios entra en diálogo, no nos  deja solos; quiere entablar un diálogo de amistad con vos, conmigo, con todos nosotros en la comunidad cristiana”, sostuvo.

“Él nos habla pero espera también nuestra respuesta, nuestra palabra. La Palabra de Dios reclama la palabra humana, para que pueda ser palabra que entra en diálogo”, precisó.

Monseñor Lozano propuso dos citas para meditar en esta semana: La parábola del buen samaritano en el Evangelio de san Lucas, en el capítulo 10, y el encuentro de Jesús con Zaqueo, también en el Evangelio de san Lucas, en el capítulo 19.

“Jesús nos dice que el que vive, escucha la Palabra de Dios y la practica, construye su casa sobre roca. Construyamos la vida de nuestra fe sobre la roca que es Cristo abriendo nuestro corazón a su Palabra”, concluyó.+