Sábado 26 de noviembre de 2022

Mons. Rossi: "El desafío de esta tarde es dejarse mirar por la Virgen"

  • 3 de octubre, 2022
  • Córdoba (AICA)
Al presidir la fiesta de Nuestra Señora del Rosario del Milagro, el arzobispo destacó que en la mirada de la Virgen "no hay grieta" y llamó a recuperar, porque se perdió, "la Iglesia de la ternura".
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El arzobispo de Córdoba, monseñor Ángel Sixto Rossi SJ, presidió la fiesta de Nuestra Señora del Rosario del Milagro con la imagen de la Virgen en procesión por las calles y la misa posterior en el altar emplazado en el atrio de la catedral, frente a la Plaza San Martín. “María partió y fue sin demora”, fue el lema de la celebración del 2 de octubre.

La Eucaristía fue concelebrada por los obispos auxiliares, monseñor Pedro Javier Torres y monseñor Ricardo Orlando Seirutti, y el arzobispo emérito de Córdoba, monseñor Carlos José Ñáñez.

Monseñor Rossi destacó que esta fiesta da la posibilidad de encontrarse con la Madre y valoró también el poder volver a encontrarse después de “años duros y con esta plaza desierta” por la pandemia. 

“Junto con la plaza también estuvo desierto nuestro corazón”, reconoció, pero insistió en destacar: “Este rejunte de rostros nos hace bien”.

“No hay que dejar de cantar, de hacer fiesta en el corazón”, pidió, y agregó: “Tenemos la obligación de cantar el Magníficat del propio corazón, de nuestras familias, de nuestro pueblo. Presentarle al Señor nuestro magníficat”.

El arzobispo cordobés señaló que “el cristianismo y el tiempo que vivimos es solo para agradecidos. Este tiempo sólo lo pueden encarar los sabedores de fiestas; no es tiempo para piadosos entristecidos”. 

“El cristiano pone luz, el cristiano abre espacios, el cristiano suaviza”, aseguró, y añadió: “El corazón que se hace fiesta es el que se anima a servir”.

“El desafío de esta tarde es dejarse mirar por la Virgen, especialmente en estos tiempos de necesidad, o cuando nos encontramos atrapados en cuestiones intrincadas de la vida. Cuando ella nos mira, la Virgen no nos ve pecadores, nos ve hijos. Su mirada nos ayuda a sentirnos amados en el pueblo creyente de Dios, y amarnos entre nosotros, más allá de nuestros límites y nuestras orientaciones”, afirmó.

Monseñor Rossi subrayó que “la Virgen nos arraiga en la Iglesia, donde la unidad cuenta más que diversidad y nos exhorta a cuidarnos los unos a los otros”, y sostuvo: “En la mirada de la Virgen no hay grieta”.

“La mirada de María nos recuerda que para la fe es esencial la ternura. Hay que recuperar la Iglesia de la ternura; justo cuando la ternura es una palabra que muchos quieren borrar del diccionario”, aseveró.

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