Mons. Ojea: 'Jesús quiere buscar el corazón de la persona'
- 11 de marzo, 2026
- San Isidro (Buenos Aires) (AICA)
"Que podamos descubrirlo a Jesús, hacernos sus amigos de verdad, dejar que Él nos dé el agua viva", alentó el obispo emérito de San Isidro en su reflexión semanal.
El obispo emérito de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, compartió su reflexión pastoral por el tercer domingo de Cuaresma, centrada en el Evangelio del encuentro entre Jesús y la mujer samaritana.
En su mensaje, subrayó que Cristo busca llegar al interior de cada persona y afirmó: "Jesús quiere buscar el corazón de la persona".
El prelado destacó el cansancio de Jesús junto al pozo y señalando que el Señor comparte las dificultades humanas. "Jesús asume todos los cansancios de los seres humanos, pero Él nunca se cansa de nosotros, se cansa por nosotros. Nunca se cansa de buscar el corazón humano", dijo.
Romper barreras culturales y religiosas
Monseñor Ojea también explicó que el pedido de agua de Jesús a la samaritana es el punto de partida para un diálogo que rompe barreras culturales y religiosas.
Recordó que, según las normas de la época, el diálogo entre judíos y samaritanos era impensable, y menos aún entre un hombre y una mujer en un lugar público. Señaló que Jesús inicia ese encuentro para abrir un camino de cercanía y de fe.
En su reflexión, el obispo emérito destacó además la transformación de la mujer samaritana, quien era objeto de críticas en su pueblo y por eso acudía sola al pozo al mediodía. Sin embargo, tras su encuentro con Cristo, cambia su actitud y se convierte en anunciadora.
"El Señor la conquista como misionera. Es como la primera misionera", afirmó, citando además a Agustín de Hipona, quien veía en esta figura "la imagen de la Iglesia".
Monseñor Ojea invitó a los fieles a redescubrir el encuentro personal con Cristo y a renovar el espíritu misionero: "Que podamos descubrirlo a Jesús, hacernos sus amigos de verdad, dejar que Él nos dé el agua viva", enfatizó, al tiempo que animó a prepararse para la Pascua y para la renovación de las promesas bautismales, pidiendo al Señor "este espíritu misionero que tanto necesita la Iglesia y el mundo".+
