El antiguo secretario de Francisco inició su ministerio en una parroquia de Belgrano
- 6 de marzo, 2026
- Buenos Aires (AICA)
El presbítero Daniel Pellizzon asumió como párroco de San Cayetano, en una misa presidida por el arzobispo Jorge García Cuerva, quien animó a vivir una Iglesia cercana a quienes sufren.
Daniel Pellizzon
El presbítero Daniel Pellizzon, quien se desempeñó como secretario personal del papa Francisco, inició su ministerio en la parroquia San Cayetano, en el barrio porteño de Belgrano, durante una celebración eucarística presidida por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva.
La comunidad parroquial lo recibió el 1° de marzo en un clima de fraternidad y alegría. Durante la celebración se realizaron las firmas y juramentos correspondientes que formalizan su servicio pastoral en la nueva comunidad, en presencia de obispos y sacerdotes.
De la celebración eucarística y jura participaron el arzobispo de La Plata y anteriormente obispo auxiliar porteño, monseñor Gustavo Carrara, y los obispos auxiliares de Buenos Aires Iván Dornelles y Alejandro Pardo.
El padre Pellizzon fue ordenado sacerdote el 3 de noviembre de 2018 para la arquidiócesis de Buenos Aires. Su primer destino pastoral fue el santuario de San Cayetano de Liniers, donde se desempeñó como diácono y luego como vicario parroquial durante cinco años, acompañando a miles de peregrinos.
En 2023 fue destinado como vicario a la parroquia Nuestra Señora de la Misericordia. Poco tiempo después, fue convocado por el papa Francisco para desempeñarse como su secretario personal en el Vaticano. También acompañó al papa León XIV durante los primeros meses de su pontificado en tareas de secretaría.

Tras su regreso al país, el arzobispo de Buenos Aires lo designó párroco de la comunidad de San Cayetano en Belgrano.
Acompañarse como discípulos
Durante la homilía, monseñor García Cuerva invitó a vivir la fe de manera comunitaria y solidaria: "En el momento en que la vida se nos hace cuesta arriba, no podemos estar solos. Tenemos que acompañarnos como esos discípulos que caminaban juntos", expresó.
El arzobispo también advirtió sobre el riesgo de una fe cómoda: "Cuidado con sentirnos demasiado cómodos y olvidarnos de que el testimonio como cristianos se vive en la calle".
Finalmente, alentó a la comunidad a renovar su compromiso misionero y a acercarse a quienes más lo necesitan: "Habrá muchos hermanos que necesitan de Jesús. Animémonos a acercarnos a los que sufren, a tocar las heridas con respeto y ternura, y a tener un mensaje de esperanza", concluyó.+
