Viernes 12 de agosto de 2022

La Inmaculada Concepción del centro porteño celebró sus patronales

  • 10 de diciembre, 2021
  • Buenos Aires (AICA)
La parroquia Inmaculada Concepción del centro de Buenos Aires celebró sus patronales con una procesión por el barrio y la misa central presidida por monseñor Baliña.
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En la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, la parroquia dedicada a la Inmaculada en el centro porteño (avenida Independencia 970) celebró sus patronales este miércoles 8 de diciembre. Por la mañana se celebró la Eucaristía a las 10 y 11.30, y la fiesta vespertina comenzó con una procesión por el barrio con oraciones y cantos a las 18.30. Al terminar, la misa central fue presidida por monseñor José María Baliña, obispo auxiliar de Buenos Aires, y concelebrada por el párroco presbítero Gonzalo Benítes.

En su homilía, el prelado comenzó su reflexión a partir de los versículos del Génesis en los que  Dios le pregunta a Adán dónde se encontraba “porque se había apartado de lo que Él le había propuesto, sabía que había desobedecido  y sentía vergüenza, cuando Dios quería que sea feliz.” En ese sentido, advirtió que “hoy nos puede preguntar a todos ‘¿dónde estás?, ¿en qué andás?’”.

Y profundizó: “Estamos tan convulsionados en esta época, buscando para un lado, para el otro, y Dios te pregunta dónde estás, dónde estás poniendo tu fuerza, tu confianza, tu esperanza; y es nuestra Madre María la que nos enseña dónde conviene que estemos”.

El obispo explicó: “Escondiéndonos de Dios no solucionamos nada, nos quedamos más aislados, más perdidos. María nos enseña a escuchar la voz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, desear, nos enseña a prestar atención”. 

Con relación a esto, subrayó que “Dios viene para que seamos más santos, estemos mejor, seamos más buenos, más generosos, más solidarios, y Dios nos manda a María, la Inmaculada, la llena de gracia.” 

En cuanto a la segunda lectura, manifestó: “Dios nos eligió para que seamos santos e irreprochables ante su presencia, lo cual nos parece demasiado lejano llegar a creerlo, pero María nos enseña a animarnos.”

Además, añadió: “El Ángel nos recuerda, que no alcanza con la fuerza de la voluntad, ser prolijitos ni sacrificados, porque el Espíritu Santo descenderá sobre vos y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra”.

Por tal motivo, reflexionó: “Uno tiende a creer que ser santo es imposible, conozco mis límites, trabas, mis defectos, mi historia. Pero el Ángel dice que nada es imposible.  Mirá a tu Mamá, humilde, pobre; Ella se animó a decirle sí a Dios. Y sigue haciendo maravillas, sigue abriendo el corazón, el camino a Dios y llega tan cuidadosa y cariñosa”.

Por último, exhortó “pidámosle a María que nos enseñe a animarnos a escuchar la invitación de Dios, es Él que no nos quiere separados, nos dice que seamos familia, comunidad, que nos ayudemos, que no nos cortemos solos”.

Y concluyó: “Que Ella con su fe, con su confianza nos enseñe a decir ‘acá estoy, quiero hacer lo que Dios me propone’, que no son ridiculeces, sino lo mejor para cada uno y para todos nosotros. Respondamos como lo hizo María: ‘aquí estoy para servir al Señor, que se haga en mí según tu Palabra’”.+