Viernes 2 de junio de 2023

Católicos en Crimea, con miedo y preocupación tras el referéndum

  • 21 de marzo, 2014
  • Simféropol (Crimea)
Varios sacerdotes y obispos, la mayor parte católicos de rito oriental, recibieron invitaciones por parte de las fuerzas filo-rusas para abandonar la región. El obispo auxiliar de Odessa-Simferópoli y responsable para Crimea expresó: "Necesitamos ayuda y apoyo espiritual; pedimos oración y ayuno en este período de Cuaresma, porque necesitamos un milagro: el milagro de la paz", expresó. Hace unos días, el sacerdote Mykola Kvych fue secuestrado y dejado en libertad después de algunas horas.
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Medios católicos en Crimea informaron que, tras el referéndum con el que la población de la península indicó su voluntad de separarse del país para pasar a formar parte de Rusia, varios sacerdotes y obispos, la mayor parte católicos de rito oriental, recibieron invitaciones por parte de las fuerzas filo-rusas para abandonar la región.

Monseñor Jacek Pyl, obispo auxiliar de la diócesis católica de Odessa-Sinferopol y responsable para Crimea, no ocultó sus preocupaciones en una entrevista con la agencia Sir, de los obispos italianos: "Necesitamos ayuda y apoyo espiritual; pedimos oración y ayuno en este período de Cuaresma, porque necesitamos un milagro: el milagro de la paz", expresó.

Esta delicada cuestión estuvo entre las reflexiones del papa Francisco, que recibió a monseñor Sviatoslav Shevchuk, primado de la Iglesia greco-católica en Ucrania. "Para nosotros la oración del Papa es muy importante", dijo monseñor Pyl a Sir. Y no hay que olvidar que en muchas ocasiones, incluso durante diferentes Ángelus, el Papa pronunció llamados por la paz y el diálogo en Ucrania.

Durante los días de las protestas y manifestaciones en la Plaza Maidan, las Iglesias cristianas, católica y ortodoxa, estuvieron unidas y al lado de los manifestantes en Kiev. Ahora el panorama es muy diferente para los católicos, debido a la situación que se ha creado en Crimea.

"La situación ahora es extremadamente peligrosa ?dijo monseñor Bronislav Biernacki, obispo de Odessa-Sinferopol?, y todos nosotros esperamos que las fuerzas políticas occidentales puedan detener a Putin". Hay fuerte preocupación también por el aumento de la tensión en Crimea y en otras regiones y provincias ucranias.

Hace unos días el sacerdote Mykola Kvych, de Sebastopol, fue secuestrado y dejado en libertad después de algunas horas. El sacerdote fue acusado de formar parte de los grupos que organizaron revueltas. Evidentemente recibió también "invitaciones" para abandonar Crimea.

Los jesuitas de Ucrania también criticaron las medidas de Rusia. El superior general, padre David Nazar, en una intervención publicada en la revista italiana "Popoli", habló de una "invasión claramente ilegal".

Oración y conversiones en las manifestaciones en el Maidán
Monseñor Borys Gudziak, obispo de la eparquía grecocatólica ucraniana de París, y presidente de la Universidad Católica de Ucrania, de la que fue rector durante años relató, en una extensa entrevista con la agencia AIN, Ayuda a la Iglesia Necesitada, la experiencia vivida en los dramáticos días de las manifestaciones.

"Todos los días desde el 21 de noviembre, la gente se reunió en la plaza Maidán de Kiev, a raíz de que el presidente arbitrariamente rehusó la propuesta de asociarse con la Unión Europea después de haber prometido durante tres años que Ucrania lo haría. Se llegaron a juntar, el 8 de diciembre, unas 800.000 personas. Había gente todos los días, no solo los fines de semana, y eso a pesar del severo invierno de Kiev, con temperaturas de 25ºC bajo cero.

"El día empezaba con una oración y por la noche, cuando hace frío y está oscuro y peligroso, la oración se producía cada hora, y se cantaba el himno nacional cada hora. La gente pedía a los sacerdotes que estuvieran presentes y con la gente rezando. A menudo esa oración era inspiradora y pastoral. La Iglesia grecocatólica y también otras iglesias levantaron carpas-capilla en la plaza, bastante grandes. La gente venía para la liturgia, para la misa, venían a rezar, a confesarse".

"Hubo cientos de conversiones, dijo monseñor Borys, porque la gente que se levanta, que sufre, durante meses, con el mal tiempo y sufriendo la violencia policial pudo ver que, de hecho, el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo es la plena expresión de sus deseos. Muchas personas que no tenían contacto alguno con la Iglesia comenzaron ahora una vida explícitamente religiosa y espiritual.

"Las iglesias, concluyó, tuvieron en las últimas semanas la difícil tarea de liderar a la gente en tiempos de violencia y muerte. Más de cien personas perdieron la vida, mil personas fueron hospitalizadas. Muchos de los muertos eran jóvenes, padres de familia desarmados que fueron alcanzados por francotiradores. Toda Europa vio estos hechos a plena luz del día, en medio de la ciudad, en pleno corazón de Europa".

"El papa Francisco, nos llamó a estar cerca del pueblo, y de hecho sus palabras fueron motivadoras para los pastores. El dijo "los pastores tienen que oler a oveja", y los pastores estuvimos entre el rebaño.

Los católicos en Ucrania
Ucrania cuenta con 46 millones de habitantes, de los cuales entre 10 y 12% son católicos. La mayoría de estos católicos son greco-católicos, de rito oriental, que son tradicionalmente quienes formaron la Iglesia católica en Ucrania. Los católicos de rito latino son de procedencia polaca, húngara, o eslovaca, y representan un 10-15% de los católicos.

En los tiempos de la Unión Soviética, los católicos fueron severamente perseguidos. La Iglesia Católica latina se vio reducida a una existencia simbólica. Por su parte, la Iglesia grecocatólica ucraniana fue declarada ilegal, y su clero fue obligado a entrar en la Iglesia Ortodoxa.

En 1946 todos los obispos fueron arrestados y los sacerdotes que rehusaron hacerse ortodoxos fueron llevados a Siberia con sus familias, porque la mayoría de ellos estaban casados. Se pasó de tener 4 millones de fieles y 3.000 sacerdotes en 1939, a contar en 1989, 50 años después, con tan solo 300 sacerdotes.

Ahora, tras 25 años de la caída de la URSS, tiene de nuevo 3.000 presbíteros, cuya edad media es de 40 años; cuenta con 800 seminaristas y unos 5 millones de fieles.+