Domingo 2 de octubre de 2022

Aumenta la tensión entre la Iglesia y el régimen sandinista de Nicaragua

  • 16 de agosto, 2022
  • Managua (Nicaragua) (AICA)
Otro sacerdote fue detenido este lunes 15 de agosto, el padre Óscar Benavidez de la parroquia Espíritu Santo de la localidad de Mulukukú.
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La tensión entre la Iglesia y el régimen sandinista aumenta cada día en Nicaragua. La diócesis de Siuna denunció este lunes 15 de agosto la detención del sacerdote Óscar Benavidez, de la parroquia Espíritu Santo de la localidad de Mulukukú. En un comunicado aseguraban que se desconocen las causas y pedían información, aunque la Policía todavía no había confirmado la desaparición.

Por su parte, el no gubernamental Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) condenaba en Twitter la “detención arbitraria” del párroco Benavidez, quien “según informaciones fue sacado de su vehículo y llevado en una patrulla con rumbo desconocido”. “Demandamos que cese la persecución contra la Iglesia y sus clérigos”, reclamó el Cenidh.

Mulukukú es un municipio rural del norteño departamento de Matagalpa que, en la década de 1980, durante el primer gobierno de Ortega, fue escenario de cruentos combates entre sandinistas y rebeldes “contras” apoyados por Estados Unidos.

La detención del sacerdote se suma a denuncias de otros dos sacerdotes de la zona rural de Matagalpa a quienes la policía les impidió asistir a procesiones el fin de semana.

El párroco del municipio de Terrabona, Aníbal Manzanares, dijo a los periodistas que el viernes recibió una prohibición de la policía para realizar “procesiones y actividades fuera de la iglesia”, mientras al sacerdote Fernando Calero, del municipio de Rancho Grande, se le impidió viajar el domingo a la ciudad de Matagalpa para asistir a una misa.

Calero dijo en un video que publicó en redes sociales que la policía detuvo su vehículo, en el que viajaba con un grupo de laicos, y le quitó la documentación necesaria para circular. “Nos revisaron de forma inapropiada, como si fuésemos delincuentes”, añadió.

 El sábado pasado, cientos de nicaragüenses acudieron a una misa bajo vigilancia policial después de que las autoridades prohibieran una procesión religiosa por las calles de la capital por motivos de "seguridad interna".

Detención del obispo Rolando Álvarez
Esto ocurre mientras el obispo de Matagalpa y administrador de la diócesis de Estelí, Rolando Álvarez, cumple 13 días cautivo y rodeado por la policía en la Curia episcopal de la ciudad, situada a unos 130 kilómetros al norte de Managua.

La detención del obispo no ha sido la única medida que las autoridades han tomado contra la Iglesia católica. A principios de mes, el Estado cerró siete emisoras de radio propiedad de la institución religiosa y detuvo a otro sacerdote de la misma diócesis.

"Perdónalos Señor, porque no saben lo que hacen", decía el cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua, en la misa cuando abordaba las tensiones y la detención del obispo Rolando Álvarez, que lleva casi dos semanas retenido por la policía, acusado de "desestabilizar el país".

"Los miembros de la Conferencia Episcopal estamos muy cerca de monseñor, todas nuestras iglesias están orando, acompañándolo a él, y le pedimos a la Virgen que pronto encontremos los causes para solucionar y que podamos seguir trabajando, evangelizando", declaraba el cardenal.

El mismo monseñor Rolando Álvarez pidió oraciones y adoración para que termine esta “guerra callada”, como ha calificado el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga.

El viernes, el Vaticano se pronunció públicamente por primera vez sobre las recientes medidas contra la iglesia en Nicaragua. El observador permanente del Vaticano ante la Organización de Estados Americanos expresó su preocupación durante una sesión especial del consejo permanente del organismo.

Además, los miembros de esta congregación afirman que han escrito una carta al papa Francisco para que interceda en la situación del país. Desde las fuertes manifestaciones de 2018, el presidente Ortega no permite grandes reuniones públicas que no sean afines al estado y ha cerrado más de 1.000 organizaciones no gubernamentales.+