En la audiencia general, el santo Padre reflexionó sobre la figura del santo coreano Andrés Kim Tae-gon: "En un entorno difícil, la pasión por la evangelización es aún más valiosa", subrayó.
Francisco dedicó su catequesis al "más grande misionero de los tiempos modernos": "Dondequiera que estaba, cuidaba mucho de los enfermos, los pobres y los niños".
El arzobispo de Mendoza animó a confiar en Dios y a ponerse en sus manos, frente a mensajes "muchas veces tan desarmantes; sin dejar de hacer lo nuestro, sin dejar de obrar el bien".
"El corazón de las monjas y de los monjes es como una antena que capta lo que sucede en el mundo y así reza intercediendo", dijo Francisco en la audiencia general.