El cuarto aniversario de guerra a gran escala en Ucrania es "una vergüenza para la humanidad, pues nadie podría haber imaginado una guerra en Europa que duraría tanto", lamentó el arzobispo mayor.
A cuatro años del ataque iniciado por Rusia a ese país, el Papa renovó su llamamiento a la paz y al fin del conflicto. "¡Que callen las armas y cesen los bombardeos!", exclamó.
El líder de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana entregó a León XIV una lista de nombres de prisioneros y una escultura dedicada a la paz y agradeció el apoyo de la Santa Sede.
El cardenal Konrad Krajewski, limosnero papal, acompañó la llegada de los tres camiones y la entrega.