Sábado 13 de abril de 2024

La Santa Sede, ante la ONU: la libertad religiosa es violada en un tercio del mundo

  • 1 de marzo, 2024
  • Ginebra (Naciones Unidas) (AICA)
El Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas denunció que la discriminación y la persecución de los creyentes están aumentando en todo el mundo.
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Los derechos humanos, incluidos aquellos que atentan contra la libertad de pensamiento, conciencia y religión, continúan siendo violados en una escala alarmante en todo el mundo, afirmó el Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales en Ginebra.

En su intervención en la 55ª sesión del Consejo de Derechos Humanos, que comenzó el 26 de febrero, el arzobispo Ettore Balestrero destacó que la discriminación y la persecución de los creyentes están aumentando en todo el mundo.

Citó al respecto los datos de la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), que muestran que la libertad religiosa es violada en casi un tercio de los países del mundo y afecta a alrededor de 4,9 mil millones de personas.

El ex nuncio en la República Democrática del Congo (RDC) también lamentó que, en algunos países occidentales, “se esté perpetrando discriminación y censura religiosa bajo el pretexto de 'tolerancia e inclusión'”.

“La legislación originalmente destinada a combatir el 'discurso de odio' es a menudo instrumentalizada para desafiar el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, lo que lleva a la censura y al 'discurso obligado'”.

Cooperación internacional para proteger la dignidad de la persona
Respecto al tema general tratado en la sesión, monseñor Ballestrero subrayó que, en la búsqueda de una cooperación internacional “más eficaz”, como la que pide el Papa Francisco para abordar los desafíos actuales en un mundo multipolar, “especialmente para consolidar el respeto a los derechos más elementales derechos humanos”, el foco debe seguir siendo la dignidad de la persona humana, que es el fundamento de la paz, como lo afirmó en 1948 la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH).

Por lo tanto, dijo que para mejorar la diplomacia multilateral es importante “defender los valores que están arraigados en la dignidad humana”. Esto requiere, a su vez, “reconstruir una visión compartida de nuestra naturaleza inherente”.

“No podemos separar lo bueno de lo verdadero y de lo que está profundamente arraigado en nuestra naturaleza humana”.

La IA y la protección de los derechos humanos fundamentales
La dignidad humana, continuó el Observador del Vaticano, debe convertirse en el principio rector también en el desarrollo y uso de la inteligencia artificial (IA).

"Los avances en este campo deberían respetar los derechos humanos fundamentales y deberían servir, no competir, con nuestro potencial humano", afirmó. "El desarrollo de la inteligencia artificial sólo puede considerarse exitoso si actuamos de manera responsable y defendemos los valores humanos fundamentales".

“El respeto a la dignidad humana exige que rechacemos cualquier intento de reducir la unicidad de la persona humana a ser identificada o reducida a un algoritmo o a un conjunto de datos, y que no permitamos que sistemas sofisticados decidan de forma autónoma el destino de los seres humanos”.

El arzobispo Ballestrero continuó señalando que muchos de los desafíos que enfrentamos hoy provienen de “una falta de respeto por la dignidad humana y una falta de reconocimiento de nuestra interconexión”.

Los "nuevos derechos" amenazan la dignidad y la fraternidad humanas
Recordó al respecto los intentos de introducir los llamados “nuevos derechos”, que cuestionan el carácter sagrado de cada vida humana y “no siempre son coherentes con lo que es verdaderamente bueno para la persona humana”.

Estos "nuevos derechos", afirmó el nuncio, han conducido a lo que el Papa Francisco ha denominado una "colonización ideológica" que socava la dignidad humana, así como la fraternidad humana, ya que crean "divisiones entre culturas, sociedades y Estados, en lugar de fomentar la unidad y la paz”.

“Nuestras sociedades 'deben seguir emergiendo sobre las bases de una correcta comprensión de la fraternidad universal y del respeto por el carácter sagrado de cada vida humana, de cada hombre y cada mujer, los pobres, los ancianos, los niños, los enfermos, los no nacidos, los desempleados, los abandonados, los considerados desechables porque sólo son considerados como parte de una estadística'”.

“La fraternidad universal es una condición esencial para la plena realización de los derechos humanos en el mundo de hoy. Cuando no reconocemos que todos estamos interconectados, todos sufrimos", concluyó el representante del Vaticano.+