Lunes 18 de octubre de 2021

Último adiós en Concepción a Mons. José Melitón Chávez

  • 27 de mayo, 2021
  • Concepción (Tucumán) (AICA)
En la tarde del miércoles, y con atención al protocolo sanitario, fue celebrada en la catedral de Concepción la misa exequial para dar el último adiós al obispo, Mons. José Melitón Chávez.
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Con una misa sin concurrencia de fieles, la Iglesia de Concepción dio su último adiós al obispo, monseñor José Melitón Chávez, fallecido tras un mes de permanecer internado a causa de complicaciones en su salud por un cuadro de Covid-19.

La misa exequial fue presidida por el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Albert Sánchez, y concelebrada por monseñor Mario Antonio Cargnello, arzobispo de Salta; monseñor Luis Urbanc, obispo de Catamarca; monseñor José Luis Corral SVD, obispo de Añatuya; monseñor Roberto José Ferrari, obispo auxiliar de Tucumán; y monseñor Armando José María Rossi OP, obispo emérito de Concepción.

A la misa sólo asistieron familiares de monseñor Chávez. Sin embargo, los fieles pudieron despedir al obispo a través de las redes sociales del arzobispado de Tucumán, que trasmitió la misa en vivo a través de las redes sociales.

En su homilía, monseñor Sánchez describió al obispo como un pastor "atravesado por el misterio pascual durante toda su vida, en esta doble dinámica de la pasión, muerte y resurrección. 'Porque llegó la hora en que el Hijo del Hombre va a ser glorificado. Les aseguro que si el grano de trigo que cae en tierra no muere, queda solo, pero si muere, da fruto'", citó. "En  2008, atravesado por el misterio pascual de Jesús, y ahora en el 2021, también atravesado por el misterio pascual de Jesús. Con este participar de su pasión redentora de su muerte, para participar de la gloria del Señor. El grano de trigo que cae en tierra, que muere y da mucho fruto".

"Lo que podemos reconocer en él es nada más y nada menos que los signos del amor de Dios, de la misericordia de Dios, esa generosidad de Dios que se hizo patente en sus gestos, en sus palabras, en sus convicciones, en su estilo de vida: una vida profundamente vivida a la luz del Evangelio, profundamente cristiana. Con una sensibilidad especial, como la de Jesús y sus discípulos, por eso el Señor le pidió también el ministerio de ser formador, de acompañar, de ayudar y alentar. Pero también con esa sensibilidad de Jesús por su pueblo, y por su pueblo más humilde, más alejado, más despreciado. En eso: un servidor, a la manera de Jesús, hasta entregar la vida".

"Una fuerza interior hermosa, pero arraigada en Jesús. Y un profundo amor por la Iglesia, y por hacer presente el Reino. Signos de la presencia del Señor, del amor del Señor, del pastoreo, del cuidado del Señor para con su pueblo. En Tucumán, en Añatuya, lo corto que le tocó vivir en la diócesis de Concepción, no sin frutos", destacó, en referencia a este último año como obispo de la diócesis tucumana.

"Nos dejó un ejemplo hermoso Melitón, alentándonos en la esperanza, porque él 'pechaba' nomás. Él iba abriendo caminos y nuestra Patria necesita de líderes así, con compromiso por la verdad y la justicia. Muchas veces él se indignaba ante la mentira, la injusticia, la desigualdad, porque son los sentimientos de alguien que ama y conoce a su pueblo, y quiere lo mejor para él. Leyendo el Evangelio vemos que Melitón llevó una vida profundamente evangélica porque lo imitó a Jesús en eso. Que Dios los bendiga y que Melitón desde el cielo interceda por su pueblo. A seguir caminando con esperanza", fueron las palabras finales de monseñor Sánchez.

A su turno, monseñor José María Rossi, quien convivió un tiempo con monseñor Chávez, expresó: "Es una ocasión muy dolorosa, muy triste. Venimos a acompañar a la sociedad en este momento muy dificil pero con la confianza de que él ahora está en el Cielo y desde allá nos va a cuidar más. Varios meses estuvimos viviendo juntos, pudimos conocernos bien, pudimos querernos y acompañarnos en ese tiempo, pero ahora llegó la ahora de despedirlo. Hay que tener mucha confianza porque Dios es quien maneja los hilos. Todo lo que nos pasa, Dios lo convierte en bendición. Para la muerte no hay palabras, es solamente un sentimiento de corazón y acompañar, cuidarnos unos a otros".

Los restos de monseñor José Melitón Chávez descansan en la catedral de la Inmaculada Concepción, donde fue preparada una cripta junto a dos obispos predecesores: monseñor Juan Carlos Ferro y monseñor Bernardo Enrique Witte.+