Miércoles 29 de junio de 2022

El arzobispo Shevchuk alertó a la Roaco: "Será nuestro invierno más duro"

  • 22 de junio, 2022
  • Kiev (Ucrania) (AICA)
La Asamblea General de la Reunión para la Ayuda a las Iglesias Orientales (Roaco) en curso en Roma, dedica este día a evaluar la situación de Ucrania "al borde de una catástrofe humanitaria".
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Ucrania se encuentra "al comienzo de una profunda crisis humanitaria que corre el riesgo de convertirse pronto en una catástrofe humanitaria", es la alarma lanzada esta mañana desde Kiev por Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, arzobispo mayor de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, en comunicación en línea en la Asamblea General de la Reunión para la Ayuda a las Iglesias Orientales (Roaco), que se está llevando a cabo en Roma y que hoy dedicada a la situación en Ucrania.

La Roaco escuchará durante este miércoles 22 de junio las intervenciones del arzobispo mayor Shevchuk; del nuncio apostólico, monseñor Visvaldas Kulbokas, y en referencia a los desarrollos ecuménicos al cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos. También tomará la palabra Tetiana Stawnychy, presidenta de Cáritas Ucrania, quien hablará sobre obras humanitarias y caritativas. 

“El enfrentamiento armado, que promulga la guerra total, la guerra de tierra arrasada, tiene efectos devastadores sobre la población civil y la infraestructura vital de nuestras ciudades y pueblos”, señaló Su Beatitud Sviatoslav Schevchuk. 

"En estos 119 días de guerra -continuó el arzobispo-, Ucrania perdió la mitad de su potencial económico y sabemos que el invierno que tendremos que afrontar, desde el punto de vista de la calefacción y el abastecimiento de alimentos, será el más difícil de todos. Tanto el frío como el hambre pueden matar junto a los misiles, cohetes y bombas rusos”, lamentó. 

Los mismos organismos internacionales de ayuda humanitaria, que tienen experiencia en operaciones de socorro y rescate en Afganistán, Siria, Irak y Libia y en otros países del mundo en las últimas décadas, “confiesan que están conmocionados y, a veces, incluso desalentados por el tamaño y la gravedad de la situación humanitaria en Ucrania, porque esta guerra supera con creces todo lo que han visto antes”. 

Para responder a las emergencias, se reorganizaron Caritas Ucrania y el Centro de Emergencias de la Curia del arzobispado mayor. Su Beatitud dijo que Caritas distribuyó hasta ahora el 20 por ciento de la ayuda humanitaria que llega a Ucrania desde el extranjero mientras que el Centro de Emergencia coordina la llegada y distribución en Ucrania de ayuda humanitaria a las zonas más afectadas y a las personas más vulnerables, porque "es parte de la cultura ucraniana que la gente se acerque a las parroquias en lugar de a las estructuras de servicio social", explicó Shevchuk. 

El territorio del país, continúa el primado católico ucraniano, se dividió en tres zonas. El primer ámbito es el de los combates, donde "hay un régimen de ley marcial muy estricto". En estas zonas no hay comercios ni farmacias y en circunstancias similares muchas personas vulnerables se encuentran "atrapadas en sus casas sin luz, agua ni calefacción, sin comida ni asistencia médica, expuestas a ataques con cohetes, misiles y bombas". 

Su Beatitud señaló que todos sus sacerdotes han permanecido en sus lugares y, “gracias a su presencia, hemos podido organizar centros de acogida, incluso en las zonas ocupadas, en la mayoría de los casos hemos encontrado la manera de llevarlos a lugares humanitarios. ayudar y crear corredores verdes para la evacuación de la población civil”. La segunda zona es la que limita directamente con la zona de combate: estos territorios se han convertido tanto en lugares de recepción inicial de refugiados que huyen del Este hacia el Oeste como, por otro lado, en centros de clasificación de la ayuda humanitaria. 

La tercera área es, en cambio, el territorio relativamente tranquilo del oeste de Ucrania: especialmente en las áreas fronterizas con la Unión Europea, estos son "espacios para la asistencia y recepción de refugiados". 

El arzobispo Shevchuk subraya que las estadísticas hablan de unos 6 millones de ucranianos que han dejado su patria, especialmente mujeres y niños, y de unos 8 millones de desplazados internos, en un fenómeno “en sí mismo muy complejo y en constante evolución”. 

Finalmente, Su Beatitud agradeció a las fundaciones caritativas la "especial atención a Ucrania, la colaboración solidaria y tangible que han podido expresar a las Iglesias y a nuestro pueblo en Ucrania, y para la acogida de millones de refugiados tanto en los países limítrofes con el nuestro como en otros países de Europa y del mundo "y en particular dirigió sus palabras de agradecimiento al cardenal argentino Leonardo Sandri “por su cercanía y compromiso diario por la paz en Ucrania”.

Con familiares de soldados capturados por los rusos en Chernobyl
Por otra parte, Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, se reunió ayer, 21 de junio, con familiares de los soldados de la Guardia Nacional ucraniana que los rusos capturaron en la central nuclear de Chernóbil el primer día de la invasión a gran escala. Acompañado por el capellán militar, el padre Yuri Logaza, familiares de los soldados capturados, que llegaron de Slavutych, apelaron a Shevchuk para que ayudara a liberar a sus seres queridos del cautiverio ruso. 

Las esposas de dos presos y el hermano de otro miembro de la Guardia Nacional le dijeron al jefe de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana que no saben casi nada sobre su paradero y temen por su salud debido a la alta dosis de radiación que tienen inmediatamente después del ataque a la central nuclear. Esperan que la Iglesia pueda ayudarlos a regresar a casa. 

Su Beatitud escuchó atentamente y les aseguró que rezaría por los soldados ucranianos capturados y buscaría la manera de traerlos de vuelta a casa. "Quiero ayudar. Además de la oración, haremos todos los esfuerzos posibles para avanzar”, dijo el primado católico ucraniano y agregó: “Donde no podamos, Dios nos ayude”. 

El primer día del ataque ruso a gran escala contra Ucrania, el 24 de febrero, los rusos tomaron la central nuclear de Chernobyl, que permaneció bajo su ocupación durante más de tres semanas. A finales de marzo, los rusos la abandonaron llevándose consigo a 167 soldados ucranianos que custodiaban la central nuclear de Chernóbil.+