Sábado 24 de julio de 2021

Se realizó por undécimo año consecutivo el Vía Crucis Submarino

  • 21 de abril, 2014
  • Puerto Madryn (Chubut - Enviado Especial)
Con gran afluencia de gente, se realizó en Puerto Madryn por undécimo año consecutivo el Via Crucis submarino. El presbítero Juan Gabriel Arias, con escafandra y un traje de buzo, se metió bajo el agua portando una gran cruz junto al muelle comandante Luis Piedrabuena atestado de público, que siguió las oraciones. El rezo comenzó por las calles de la ciudad, continuó en el muelle y bajo el agua, y concluyó la última estación en la playa. El Via Crucis recibió la bendición del papa Francisco.
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Con gran afluencia de gente, se realizó en Puerto Madryn por undécimo año consecutivo el Via Crucis submarino, una experiencia única en el mundo y que recibió este año la bendición del Papa Francisco.

Al anochecer del Viernes Santo, el presbítero Juan Gabriel Arias, con escafandra en la cabeza y un traje de buzo, se metió bajo el agua del Golfo Nuevo portando una gran cruz junto al muelle comandante Luis Piedrabuena atestado de público, que siguió las oraciones.

Una lancha de la prefectura, unos veinte kayaks con luces y decenas de buzos lo acompañaban y rezó bajo el agua tres estaciones del Via Crucis, de la décima a la duodécima. Recorrió bajo el agua unos 300 metros hasta aparecer en la playa, donde emergió en la decimotercera estación y se rezó la última estación, con el titilar de las luces de muchas velas encendidas y los flashes de cámaras fotográficas que tomaban el momento. El clima fue agradable y favoreció que muchos participaran del acto religioso.

El rezo comenzó en la parroquia Sagrado Corazón, recorrió varias calles de la ciudad, continuó en el muelle y luego bajo el agua, y concluyó en la playa. Hasta hace dos años, todo el Via Crucis era submarino, pero se decidió entonces comenzarlo en la ciudad para involucrar más a la población local.

El padre Arias pertenece a la arquidiócesis de Buenos Aires, es párroco en Barracas. Tiene 46 años y lleva 16 como sacerdote. Tiene familiares en Puerto Madryn y practica buceo. Cuando le plantearon esta idea consultó a su entonces arzobispo, el cardenal Jorge Bergoglio, que lo autorizó a participar de esta experiencia. Imagina que este año es el último en que participará porque piensa radicarse en diciembre en Mozambique, donde ha ido varias veces a misionar en los últimos años.

Dijo que esta modalidad significa "rezar al estilo Madryn, una ciudad tan abierta al mar", y recordó el impulso del Papa Francisco a salir de las iglesias para llevar a todos el mensaje de Jesús. Y precisó el sentido: "Como Jesús entregó su vida por nosotros, que entreguemos nuestra vida por los demás".

El sacerdote llevaba puesta un alba blanca y la estola sobre el traje de neoprene al introducirse en el agua, siendo bajado desde el muelle por una gran grúa y portando una alta cruz de material sintético. Al concluir el Via Crucis submarino, la cruz se colocó sobre una base de piedras en la costera avenida Roca; alrededor de ella se rezaron varias oraciones y cantó un coro.

Finalmente dieron la bendición tres sacerdotes: el padre Arias, con su alba mojada; el párroco del Sagrado Corazón, colombiano de nacionalidad, y un sacerdote boliviano.
Se dijo que había enviado su bendición el papa Francisco. La misiva firmada por el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, decía: "El Santo Padre les manifiesta su cercanía en la oración y los estimula a continuar con estos eventos deportivos religiosos".

Siguieron la marcha y el acto final gentes de distintas procedencias. Fiorela Basualdo, de 28 años, había venido por primera vez a esta procesión desde Playa Unión, cerca de Rawson, distante unos 80 kilómetros, junto con su hijo Jorge, de ocho años, su papá, Joaquín, y sus dos abuelas, una de ellas sanjuanina: es decir, caminaban cuatro generaciones de la misma familia.

Beatriz Miri, una señora de Pergamino, comentó que solía ir todos los años a Rosario a participar del concurrido Via Crucis que realiza el padre Ignacio Periés, pero este año vino por primera vez a Madryn. Lucía Allega, de 28, de Mar del Plata, participó en el agua con traje de buceo y rezaba con todos al terminar. Le pareció todo "relindo, muy emotivo".+ (Jorge Rouillon, enviado especial de AICA)