Miércoles 29 de junio de 2022

No hay que separar lo espiritual de la promoción social como algo humano

  • 12 de octubre, 2013
  • Santa Fe
El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, recordó que este fin de semana la Iglesia celebra la Jornada Mundial de las Misiones, con el lema: "vas, enviás o ayudás a enviar", y consideró que "este juego de palabras nos hace ver que la misión nos corresponde e involucra a todos, no sólo al que por una vocación particular consagra su vida a ella". Tras interpelar sobre "cuál es el contenido de la misión", sostuvo que "la única respuesta es Jesucristo en toda la amplitud de su Persona y su Palabra". "Podemos distinguir aspectos espirituales o más humanos o sociales en su predicación, pero nunca separarlos porque tienen en él una unidad de origen que nace en el amor de Dios por cada uno de sus hijos a quienes los ama en su riqueza humano-espiritual. Desde un auténtico acto de fe en Dios, el Padre de Nuestro Señor Jesucristo, no se puede separar la evangelización como algo espiritual, de la promoción social como algo
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El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, recordó que este fin de semana la Iglesia celebra la Jornada Mundial de las Misiones, con el lema: "vas, envías o ayudas a enviar", y consideró que "este juego de palabras nos hace ver que la misión nos corresponde e involucra a todos, no sólo al que por una vocación particular consagra su vida a ella".

"Todo cristiano, si ha comprendido el mensaje de Jesucristo, está llamado a ser misionero. Nuestro acto de fe en Dios no se refiere a un principio absoluto desconectado del hombre y del mundo, sino a un Dios que se relaciona con nosotros porque es amor y es palabra de vida. Este relacionarse de Dios con nosotros es el comienzo de la misión de la que somos destinatarios y protagonistas para nuestros hermanos", subrayó en su alocución semanal.

"Ser cristiano es participar de este envío que Dios hace al mundo de su Hijo. Nada más alejado de la fe cristiana que hablar de Dios como algo absoluto sin relación con el hombre. La fe y el amor son las dos caras del encuentro con Dios. La misión es acto de fe y caridad: ´El impulso misionero es una señal clara de la madurez de una comunidad eclesial´ nos recuerda el papa Francisco", agregó.

Tras interpelar sobre "cuál es el contenido de la misión", sostuvo que "la única respuesta es Jesucristo en toda la amplitud de su Persona y su Palabra".

"Podemos distinguir aspectos espirituales o más humanos o sociales en su predicación, pero nunca separarlos porque tienen en él una unidad de origen que nace en el amor de Dios por cada uno de sus hijos a quienes los ama en su riqueza humano-espiritual. Desde un auténtico acto de fe en Dios, el Padre de Nuestro Señor Jesucristo, no se puede separar la evangelización como algo espiritual, de la promoción social como algo humano", aseguró.

El arzobispo santafesino afirmó que "la misión debe mirar a todo el hombre", pero advirtió que "tampoco puede quedarse sólo en aspectos sociales y no presentarle a Jesucristo como fuente de una Vida Nueva. El que no da a Dios da poco".

Monseñor Arancedo puso como ejemplo al beato Cura Brochero, quien "evangelizó promoviendo al hombre, y lo promovió evangelizándolo. Hacía caminos y escuelas, pero también enseñaba el catecismo y organizaba retiros espirituales".

"Cuando la fe no nace del encuentro con Jesucristo, corre el peligro de encontrarse con un Dios hecho a nuestra medida. La fe siempre tiene que alimentarse y purificarse en Cristo", insistió, para luego citar palabras del pontífice que alienta a descubrir la verdad de la misión: "El hombre de nuestro tiempo, nos dice, necesita una luz que ilumine su camino y que sólo el encuentro con Cristo puede darle. La naturaleza misionera de la Iglesia no es proselitista, sino testimonio de vida que ilumina el camino, que trae esperanza y amor".

"La Iglesia -lo repito una vez más- no es una organización asistencial, una empresa, una ONG, sino que es una comunidad de personas, animadas por la acción del Espíritu Santo, que han vivido y viven la maravilla del encuentro con Jesucristo y desean compartir esta experiencia de profunda alegría, compartir el mensaje de salvación que el Señor nos ha dado. Es el Espíritu Santo quién guía a la Iglesia en este camino", concluyó con palabras del Papa.+

Texto completo de la reflexión