Jueves 27 de febrero de 2025

Mons. García Cuerva: 'Enrique Shaw vivió el Evangelio a fondo, sin medias tintas'

  • 27 de febrero, 2025
  • Buenos Aires (AICA)
"Su testimonio de vida, nos muestra que las enseñanzas del Evangelio y las virtudes cristianas son posibles de vivir en la vida cotidiana", señaló el arzobispo de Buenos Aires.
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El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, presidió la celebración eucarística el miércoles 26 de febrero en la parroquia Nuestra Señora de Pilar, del barrio porteño de Recoleta, por un nuevo aniversario del natalicio del Siervo de Dios Enrique Shaw.

Concelebraron la misa, el párroco local, presbítero Gastón Lorenzo; el administrador parroquial de San Ignacio de Loyola y vice rector de la Universidad Católica Argentina (UCA), presbítero Gustavo Boquín; los presbíteros Enrique Saguier Fonrouge, Francisco Morad, entre otros sacerdotes.

Un numeroso grupo de fieles colmó la basílica, entre los que se encontraban, el rector de la UCA, Miguel Ángel Schiavone; el vice postulador de la causa de Shaw, Ferrán de Elizalde; el secretario de Culto de la Nación, Nahuel Sotelo, el sub secretario de Culto, Agustín Caulo; la directora general de Cultos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Pilar Bosca; el ex dirigente sindical y ex embajador argentino ante la Santa Sede, Carlos Custer; familiares y allegados a la familia Shaw, miembros de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), de la Acción Católica Argentina y de otras instituciones en las que participó el Siervo de Dios.

En la homilía, el arzobispo recordó que "Enrique Shaw, de quien hoy rememoramos su natalicio, con su testimonio de vida, nos muestra que las enseñanzas del Evangelio y las virtudes cristianas son posibles de vivir y concretar en la vida cotidiana".

"Los trabajadores eran su familia en el ámbito laboral. Tenía en cuenta sus necesidades, su idiosincrasia, su realidad personal, familiar y social. No usó la expresión "no son de los nuestros"; porque seguramente en cada trabajador veía al mismo Jesús. Siempre comprometido en tender puentes, es forjar la que hoy llamamos cultura del encuentro de la que tanto nos ha hablado en estos años el Papa Francisco", continuó.

Monseñor García Cuerva aseguró que "en su tiempo Enrique se animó a vivir el Evangelio a fondo, sin excusas, sin bemoles, sin medias tintas, impregnando de Jesús todos los ambientes. Hoy nos toca a nosotros". Para ello, recomendó "tomar dos breves textos iluminadores: uno del Papa Francisco y otro del mismo Shaw que pueden ser claves, para ser hoy nosotros forjadores de fraternidad, cultivadores de la paz entre nosotros, que destierran de su mente y corazón el "no son de los nuestros".


"Al iniciar el año, Francisco, nos decía en el mensaje por la jornada mundial de la paz: 'Que el 2025 sea un año en el que crezca la paz. Esa paz real y duradera, que no se detiene en las objeciones de los contratos o en las mesas de compromisos humanos. Busquemos la verdadera paz, que es dada por Dios a un corazón desarmado: un corazón que no se empecina en calcular lo que es mío y lo que es tuyo; un corazón que disipa el egoísmo en la prontitud de ir al encuentro de los demás; un corazón que no duda en reconocerse deudor respecto a Dios y por eso está dispuesto a perdonar las deudas que oprimen al prójimo; un corazón que supera el desaliento por el futuro con la esperanza de que toda persona es un bien para este mundo'", dijo.

"Y también -dijo- Enrique Shaw en 1962, escribía: '¡Comprender! Si sólo procuráramos comprender a los demás, ¡cuánto mejor sería nuestro país! Para que ello sea así no es necesario ninguna ley, ningún decreto, no hace falta esperar tal o cual medida económica. Procuremos, pues, comprender a quienes la Divina Providencia nos ha puesto en contacto, no sólo en sus realidades objetivas, sino también en las subjetivas, prejuicios, etc, y habremos cumplido bien con Dios y la Patria'". 

Sobre el final de su homilía, aseguró que esos "dos textos sencillos y profundos que como faros pueden animarnos en la esperanza de superar las tormentas de la división, de la descalificación, de la intolerancia, de la violencia verbal, y animarnos a decir, ¡¡Sí, son de los nuestros!!, porque todos somos de Cristo, porque Él entregó la vida por todos".


Una vida de santidad
Enrique Shaw nació el 26 de febrero de 1921, perdió a su madre siendo muy pequeño en 1925; su padre cumpliendo con el pedido de su esposa, confió la formación de su hijo a un sacerdote.

Fue alumno del Colegio De La Salle e ingresó luego a la Escuela Naval Militar, donde afloró su extraordinario testimonio de fe; mientras surcaba los mares del sur descubrió su compromiso en la labor apostólica. En 1943 se casó con Cecilia Bunge, con quien formó su familia de 9 hijos. En 1945 pidió la baja en la Armada Argentina para responder a su vocación por Dios con una especial misión.

Su corazón lo llevó a querer convertirse en obrero, pero el consejo de un sacerdote le abrió otra perspectiva y decidió llevar el Evangelio al empresariado. Llegó a ser director delegado en Cristalerías Rigolleau S.A. siendo un ejemplo de dirigente de empresa, que se preocupó por cada empleado como si se tratara de un hermano, dando sin medir a todos los que necesitaban algo de él hasta el día de su muerte. 

Desde muy joven Shaw tuvo el propósito de avanzar en el camino de la santidad. Su vida fue testimonio de virtudes cristianas, demostró que es posible conducir con eficacia una empresa aplicando los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.

Enrique Shaw fue uno de los impulsores de la creación de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) y fue su primer presidente. Integró el Primer Consejo de Administración de la UCA, trabajó para conformar la Acción Católica Argentina (ACA) y el Movimiento Familiar Cristiano (MFC) y promovió la sanción de la Ley de Asignaciones Familiares. Su vida está repleta de logros y trabajos. 

Mayor información sobre la vida de Enrique Shaw en www.enriqueshaw.com, en el Instagram, Facebook y Youtube.+

-> Texto completo de la homilía