Martes 3 de marzo de 2026

Mons. García Cuerva: 'Abrirnos a Cristo, que ilumina y transfigura nuestras vidas'

  • 3 de marzo, 2026
  • Buenos Aires (AICA)
El arzobispo porteño invitó a que cada creyente haga "resplandecer su luz en el mundo" y alentó a ser "cristianos comprometidos, testigos y discípulos de la Buena Noticia".
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El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, reflexionó sobre el Evangelio del segundo domingo de Cuaresma en la misa que presidió el 1° de marzo en la catedral metropolitana.

El prelado centró su homilía en la Transfiguración del Señor, en contraste con el relato de las tentaciones leído el domingo anterior. "El domingo pasado, plenamente hombre compartiendo las tentaciones con nosotros, hoy plenamente Dios, transfigurado en el monte Tabor", señaló y explicó que ambos textos "anticipan el Misterio Pascual" y buscan "confirmar a los discípulos en la fe y alentarlos en el camino".

El pastor metropolitano recordó que, antes de la Transfiguración, Jesús había planteado exigencias claras para seguirlo: "Hay que renunciar a sí mismo", "hay que cargar la cruz" y "el que quiera salvar la vida la perderá". Frente al desconcierto que estas palabras pudieron provocar en los discípulos, monseñor García Cuerva afirmó que la respuesta está en el monte Tabor, donde la gloria anticipada ilumina el sentido del sacrificio y sostiene la esperanza.

García Cuerva comparó la subida al monte con las dificultades de la vida cotidiana: "¿Cuántas veces la vida se nos hace cuesta arriba?". También invitó a "no caminar solos", a sostenerse mutuamente y a mantener "la mirada fija en Jesús", porque el camino se vuelve más llevadero cuando se recorre en comunidad y con fe.

Al referirse a la reacción de Pedro -"Qué bien estamos aquí"- advirtió sobre la tentación de "congelar los momentos lindos" y quedarse en experiencias espirituales intensas. Sin embargo, subrayó que la voz del Padre orienta el verdadero camino: "Este es mi Hijo muy querido? escúchenlo". 

Una escucha más verdadera de la realidad
En esa línea, citó al papa León XIV, quien en su mensaje de Cuaresma invita a "escuchar la Palabra de Dios", porque esa escucha "nos educa para una escucha más verdadera de la realidad y del clamor de los pobres".

El arzobispo también destacó el gesto de Jesús ante el temor de los discípulos: "Se acerca, los toca y les dice: 'Levántense'". Esa triple acción, explicó, se actualiza hoy en cada creyente que atraviesa momentos de oscuridad. "La muerte no tiene la última palabra", subrayó, al tiempo en que alentó a no perder la esperanza y a ser "cristianos comprometidos, testigos y discípulos de la Buena Noticia".

Sobre el final de su prédica, evocó los 800 años de la muerte de San Francisco de Asís como ejemplo de una vida transfigurada por el Evangelio. Recordó que, así como su existencia se identificó con Cristo, también los fieles están llamados a dejarse transformar. Citando nuevamente a León XIV, concluyó: "Si nos abrimos a Cristo y seguimos su Palabra, Él ilumina y transfigura también nuestras vidas", e invitó a que cada creyente haga "resplandecer su luz en el mundo".+