Martes 30 de noviembre de 2021

Mons. Dus y el proceso sinodal: "Un tiempo habitado por el Espíritu"

  • 27 de octubre, 2021
  • Resistencia (Chaco) (AICA)
"Caminamos juntos en el único Pueblo de Dios, para hacer la experiencia de una Iglesia que recibe y vive el don de la unidad, y que se abre a la voz del Espíritu", pidió el arzobispo de Resistencia.
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El arzobispo de Resistencia, monseñor Ramón Alfredo Dus, exhortó a la comunidad diocesana a participar del Sínodo de la Sinodalidad convocado por el papa Francisco y recordó que para no quedarse al margen o ser solo espectadores, el carnet de identidad para hacerlo es el Bautismo”. 

“La participación de todos es más que en otros momentos un compromiso eclesial irrenunciable”, sostuvo al recordó que este proceso comenzó el pasado 17 de octubre.

“Es importante entender que nuestro camino sinodal sea un proceso continuo; que involucre –en fases progresivas y partiendo desde abajo– a las parroquias, a los agentes pastorales, a las capillas y a los movimientos, en un trabajo apasionado y encarnado. Podemos renovar nuestros ambientes con un estilo de comunión y participación que nos impulse a salir al encuentro, que es signo vivo de la misión”, puntualizó.

El arzobispo chaqueño animó a vivir “esta ocasión de encuentro, escucha y reflexión como ‘un tiempo de gracia’; un tiempo de gracia que, en la alegría del Evangelio” y marcó al menos tres “oportunidades” que considera podrán ser captadas.

1. La primera es que nos encaminemos, no solo por ocasión sino de modo  estructural  a estrenar hacia una Iglesia sinodal; a vivir en familia de fe, donde todos se sientan en casa y se sientan partícipes.

2. El Sínodo también nos ofrece una oportunidad para ser Iglesia de la escucha, para tomarnos una pausa, frenar nuestras ansias pastorales y detenernos a escuchar. Escuchar el Espíritu en la adoración y la oración. Para tener oídos y escuchar a los hermanos y hermanas en sus esperanzas y desafíos, en sus crisis de fe y en el sentir las urgencias de renovación en nuestra vida pastoral. Descubrir juntos las señales que provienen de nuestras realidades locales.

3. Por último, tenemos la oportunidad de ser una Iglesia de la cercanía. Redescubrir así el estilo de Dios que es cercanía, compasión y ternura. Dios siempre ha actuado así en la historia. Si no llegamos a ser Iglesia de la cercanía con actitudes de compasión y ternura, no seremos la Iglesia del Señor. Y esto no sólo con las palabras, sino con la presencia, para establecer mayores lazos de amistad con la sociedad y con el mundo. Una Iglesia que no se separa de la vida, sino que se hace cargo de las fragilidades y las pobrezas de este tiempo nuestro, que cure las heridas y sane los corazones quebrantados con el bálsamo de Dios, del amor de su Espíritu. 

“Si no está el Espíritu, no habrá Sínodo, dijo el papa Francisco. Que este Sínodo sea un tiempo habitado por el Espíritu: porque tenemos necesidad del aliento siempre nuevo de Dios, que libera de toda cerrazón, revive lo que está muerto, libera de ataduras y difunde la alegría”, sostuvo. 

Monseñor Dus afirmó que el desafío es “hacer una Iglesia ” y para abrirse a esa novedad llamó a invocar al Espíritu “con más fuerza y frecuencia” y a disponerse a “escucharlo con humildad, caminando juntos, tal como Él –creador de la comunión y de la misión– desea, es decir, con docilidad, valentía y confianza”. 

“Vivamos este Sínodo en el espíritu de la oración que Jesús elevó al Padre con vehemencia por los suyos: ‘que todos sean uno’. Estamos llamados a la unidad, a la comunión, a la fraternidad que nace de sentirnos abrazados por el amor divino, que es único”, concluyó, y completó: “Caminamos juntos en el único Pueblo de Dios, para hacer la experiencia de una Iglesia que recibe y vive el don de la unidad, y que se abre a la voz del Espíritu”.+