Lunes 15 de abril de 2024

Mons. Colombo explica por qué la Pascua es el tiempo de la oblación de los cristianos

  • 19 de marzo, 2024
  • Mendoza (AICA)
"La hora de la Pascua es la hora de la prueba; la hora de la Pascua es la hora de la entrega verdadera, no de mentirita, no de la apariencia", preciso el arzobispo de Mendoza.
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El arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, celebró la Eucaristía en la parroquia Corazón de María de la capital provincial, donde calificó de “consolador” el mensaje de la primera lectura, en la que se presenta “el vínculo que nos une a Dios y lo hace en términos de alianza personal, pero también comunitaria, que nos hace pueblo de Dios”.

“La Cuaresma en clave de alianza es para recuperar nuestro vínculo con Dios, para acercarnos a la vida que Dios ofrece y para no estar en esa lejanía que nos quita hondura y felicidad”, enfatizó en la homilía.

El arzobispo mendocino expresó su deseo de que el tiempo de Cuaresma sea “una escuela para reflexionar sobre nuestra capacidad de donarnos de verdad, en ese aspecto de alianza, pero también de obediencia filial a Dios”.

“También el Evangelio va a insistir en esto”, recalcó, y destacó la cantidad de personas que les piden a los clérigos conocer a Jesús.

“No la superficialidad, no lo que la gente dice de Jesús, sino conocer a Jesús. En ese sentido, la comunidad cristiana está llamada a ser una herramienta pedagógica, para mostrar al Dios vivo y verdadero”, precisó.

Monseñor Colombo afirmó que, como a Jesús, también a los cristianos les “llegó la hora”, y profundizó: “La Pascua, preparada por la Cuaresma, es la hora, es el tiempo para madurar nuestro vínculo con Dios”.

“Es el tiempo de nuestra alianza y de nuestra obediencia y docilidad. Es el tiempo de nuestra oblación Y qué vamos a hacer, dice Jesús: nos vamos a correr, nos vamos a hacer los distraídos”, planteó.

“La hora de la Pascua es la hora de la prueba; la hora de la Pascua es la hora de la entrega verdadera, no de mentirita, no de la apariencia, no de querer mostrar lo que no somos. Es la entrega de nuestra propia realidad a Dios, para que Él nos ayude, para que Él nos rescate, para que Él, en Cristo, nos haga pan, como ese grano de trigo que cae en tierra para dar mucho fruto. Queridos hermanos, ha llegado la hora, se acercan los tiempos en que queremos vivir a fondo la Pascua que viene. No de mentirita, sino con el Dios vivo y verdadero, que nos entrega a su Hijo para salvarnos”, concluyó.+