Lunes 22 de julio de 2024

Mons. Azpiroz Costa: 'Solo podemos vivir una vida de santidad con el Espíritu Santo'

  • 30 de mayo, 2023
  • Bahía Blanca (Buenos Aires) (AICA)
El arzobispo de Bahía Blanca, en su homilía del domingo de Pentecostés en la Catedral Nuestra Señora de la Merced, se refirió a los dones con que Jesús prepara espiritualmente a sus discípulos.
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El arzobispo de Bahía Blanca, monseñor fray Carlos Azpiroz Costa OP, celebró la misa central del domingo de Pentecostés en la Catedral Nuestra Señora de la Merced y, en su homilía, se refirió a los dones con que Jesús prepara a sus discípulos, y a toda la Iglesia, para seguirlo.

“Hoy realmente es una fiesta importante”, comenzó diciendo el prelado, quien se refirió a la celebración del domingo como “el cumpleaños de la Iglesia”.

Reflexionando sobre el evangelio del día, en el que los apóstoles estaban reunidos a la espera, pero encerrados, explicó que “Jesús se aparece a sus discípulos el primer día de la semana, el mismo día de la Resurrección”.

“Es como si Jesús, anticipando el día de Pentecostés, se aparece y -como una comparación lo digo nada más- espiritualmente les prepara las valijas para el viaje más largo, que no solo ellos sino toda la Iglesia hará hasta su segunda venida”, reflexionó monseñor Azpiroz.

“No es de esa que decimos ‘¡Ay, tenés que sacarte esa mochila!’. Esas son las cosas y culpas que a veces cargamos sin confiar en la misericordia de Dios. Acá hablamos de una mochila necesaria: la del Espíritu en nuestra alma”, explicó.

En esa valija espiritual, prosiguió el obispo de Bahía Blanca, Jesús les prepara “todo el equipaje necesario para esta vida de santidad aquí, porque solo podemos vivir una vida de santidad con el Espíritu Santo”.

“Lo primero que el Señor carga en esta valija imaginaria, y que el texto de hoy repite dos veces, es que Jesús les da la paz. Sin la paz es difícil poder saborear y multiplicar los otros dones que nos da el Señor, porque cuando uno pierde la paz pierde la noción del rumbo de todo, se enoja. Entonces la paz es la tranquilidad en el orden, decía San Agustín. En la Argentina hemos visto muchas tranquilidades sin orden y hemos visto mucho orden sin tranquilidad”, reflexionó el prelado.

Sobre el segundo regalo, expresó que “parece mentira, paradójico o contradictorio”. “Para bajarte, no de un ondazo sino para bajarte a la realidad de las cosas, Jesús muestra no el carnet de identidad, no un nuevo milagro, no un nuevo discurso para que entiendan, sino sus manos y su costado”, reveló.

“¿Qué quiso Jesús con esto? Nos hace recordar que por sus llagas hemos sido salvados”, explicó el arzobispo. “Otro elemento que Jesús, por decirlo en esta analogía o comparación, pone en esta valija cristiana, es la alegría. Los discípulos se llenaron de alegría, de una alegría serena, permanente, constante aún en la tribulación”, añadió.

“Es la alegría de comprobar que, mis propias heridas y miserias, Dios las toca con su infinita misericordia y eso serena el alma, le saca brillo a esa paz y multiplica la alegría”, sostuvo, antes de señalar que “con esa alegría viene otro cuarto regalo o don que el Señor pone en nuestro equipaje cristiano: el envío”.

“No basta con el compartir, es necesario partir. ‘Como el Padre me envió, Yo los envió a ustedes’. ¿Adónde? A mi casa, mi trabajo, la escuela, el mundo, no hay límites”, alentó, destacando que esa misión se hace un signo: “Jesús ha hablado, pero de repente regala un signo, que es el soplo del Espíritu Santo”.

“La unidad no está al mirarse a la cara, sino en todos mirar el mismo destino: Dios. El soplo significa no solo el envío, partir, sino de veras y efectivamente ir y compartir”, afirmó.

Por último, indicó que a todos el Señor nos ha dado la posibilidad de perdonar y, con esa posibilidad, abrir infinitas puertas al hermano que me ha ofendido. “Que el Señor, con este equipaje tan bello, místico porque es espiritual, ya que no se ve, nos acompañe para realmente poder vivir el partir y el compartir”, concluyó.+