Lunes 16 de mayo de 2022

Mons. Arancedo: "El sacerdocio, una vocación siempre nueva y actual"

  • 21 de abril, 2018
  • Santa Fe
"El sacerdocio es una vocación siempre nueva y actual porque está llamada a vivirse como una configuración a Cristo: ?que es el mismo ayer y hoy, y lo será para siempre?. Es para el sacerdote un camino creativo de realización personal y eclesial", destacó el administrador apostólico de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo.
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El administrador apostólico de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, recordó que el cuarto domingo de Pascua es la solemnidad del Buen Pastor, oportunidad en la que se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, y destacó que "la vocación tiene en Jesucristo su fuente cercana y su modelo único".

"No podemos crear la vocación sacerdotal ni darle un contenido propio, la recibimos como un llamado y nos toca a nosotros hacerla realidad, darle vida desde el espíritu del Evangelio, pero con nuestra personalidad y en nuestra época. No se trata de imitar sino de encarnar la vida y el mensaje de Jesucristo sacerdote en el hoy de nuestra historia", puntualizó.

El prelado sostuvo que por esto el sacerdocio "es una vocación siempre nueva y actual porque está llamada a vivirse como una configuración a Cristo: ?que es el mismo ayer y hoy, y lo será para siempre?. Es para el sacerdote un camino creativo de realización personal y eclesial".

"La imagen que nos presenta Jesucristo y con la que Él se identifica es la del Buen Pastor, a la que siempre debemos volver. El Buen Pastor, nos dice, da su vida nadie se la quita, conoce a las ovejas, ellas lo conocen, las cuida, las alimenta, sana a las heridas?, por ello debemos decir que la vida del pastor se identifica con su misión. Se trata de una vocación de entrega totalizante, en ello está su verdad, realización y alegría".

"Esto implica un claro discernimiento de la vocación, que no es algo ?para un tiempo?, Jesús nos llama para siempre. Aquí vemos la importancia del Seminario como un tiempo de oración e intimidad con el Señor, de reflexión y libertad, de madurez humana, espiritual y eclesial. Toda la Iglesia está invitada a ser parte de este camino de Dios que se concretiza en cada joven que se siente llamado por el Señor para seguirlo", concluyó.+

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