Martes 28 de mayo de 2024

Los obispos patagónicos invitan a caminar con fe renovada y a ser peregrinos de la esperanza

  • 30 de marzo, 2024
  • Neuquén (AICA)
"Que este tiempo de Pascua, sea también tiempo de experiencia fuerte con Jesús resucitado en la oración", expresaron en una carta pascual conjunta.
Doná a AICA.org

En una carta pascual conjunta, los obispos patagónicos invitan a caminar con fe renovada y a ser peregrinos de la esperanza.

“Vivimos tiempos difíciles, pero no estamos solos, ¡Jesús ha resucitado, y está con nosotros siempre, siempre!”, exclamaron.

Tras recordar que 2024 es el Año de la Oración al que nos convocó el Papa Francisco como preparación para el Año del Jubileo, pidieron que “este tiempo de Pascua, sea también tiempo de experiencia fuerte con Jesús resucitado en la oración”

“Que nos ayude a perseverar, redescubriendo su valor y la necesidad que tenemos de ella en nuestra vida y en la de nuestras comunidades, para seguir abriéndonos a la acción del Espíritu Santo”, agregaron.

“Que el Señor Jesús, por quien se acelera el latido de nuestra esperanza y es fuente de nuestro ser misionero, con su Presencia nos contagie a todos el gusto por volver a los caminos donde tantos hermanos lo esperan y necesitan en esta Patagonia”, concluyeron. 

Firman el mensaje monseñor Esteban Laxague SDB, obispo de Viedma; monseñor Alejandro Benna, obispo de Alto Valle del Río Negro; monseñor Fernando Croxatto, obispo de Neuquén; monseñor Juan Carlos Ares, obispo de San Carlos de Bariloche; monseñor Roberto Álvarez, obispo de Rawson; monseñor Ignacio Medina, obispo de Río Gallegos; monseñor José Slaby CSsR, obispo prelado de Esquel; monseñor Fabián González Balsa, obispo auxiliar de Río Gallegos; y monseñor Joaquín Gimeno Lahoz, obispo emérito de Comodoro Rivadavia.

Texto del mensaje: “Todos discípulos, todos misioneros” 

¡Feliz Pascua de Jesús! 

¡Que la fuerza de Su Vida nueva colme la vida y el corazón de cada uno de ustedes! 

Como dice el Papa Francisco, “en Jesús se realizó el paso decisivo de la humanidad: de la muerte a la vida, del pecado a la gracia, del miedo a la confianza, de la desolación a la comunión” 1… como pastores en la Patagonia deseamos que la Pascua de Jesús sea un verdadero renacer para cada uno de ustedes. 

Vivimos tiempos difíciles, pero no estamos solos, ¡Jesús ha resucitado, y está con nosotros siempre, siempre! 

Esta es la alegría inmensa que nos renueva cada año, que hace que nuestra esperanza no se estrelle contra el muro de la muerte, sino por el contrario, sea alegría que impulsa a acelerar el paso al encuentro de todos, porque el Señor con su Pascua le abrió a toda la humanidad un puente hacia la Vida. 

Durante la Cuaresma, como sus discípulos hicimos la experiencia de acompañarlo al desierto, volviendo al corazón, a lo esencial. Para buscarlo en la oración, y reencontrarlo en gestos concretos de fraternidad, especialmente en los que más sufren la difícil situación de nuestro país. 

Y aunque los tiempos son complicados y escuchamos “los quejidos dolorosos -de la realidad- abrazamos el riesgo de pensar que no estamos en una agonía, sino en un parto” 

Por eso los invitamos a caminar con la fe renovada, a ser “peregrinos de esperanza” en sus comunidades, y no perder ocasión de detenernos para sembrarla. Del Señor Jesús aprendimos a detenernos en la oración para acoger la Palabra de Dios, pero también a detenernos como el samaritano, ante el hermano herido. 

Una vez más, de la Pascua del Señor Jesús recibimos la gracia para seguir caminando esta Patagonia sin quedarnos en las tumbas vacías de las desilusiones, de las amarguras, de las desconfianzas, de los fracasos, de las injusticias, de la indiferencia, de la corrupción y de tantos, tantos sufrimientos… 

Sigamos caminando juntos a pesar de las espinas, porque la Vida nueva que nos dio con su amor no deja que se apague la esperanza en el corazón creyente. Acojamos con entusiasmo una vez más la invitación de la mañana de la Pascua: “vayan a Galilea porque ahí lo verán”. Invitación que nos libera de la tentación de la seguridad del encierro y nos pone en camino, con Él caminando a nuestro lado “hasta el fin del mundo”.

2024 es el Año de la Oración al que nos convocó el Papa Francisco como preparación para el Año del Jubileo. Que este Tiempo de Pascua, sea también tiempo de experiencia fuerte con Jesús resucitado en la oración y nos ayude a perseverar, redescubriendo su valor y la necesidad que tenemos de ella en nuestra vida y en la de nuestras comunidades, para seguir abriéndonos a la acción del Espíritu Santo. 

Que el Señor Jesús, por quien se acelera el latido de nuestra esperanza y es fuente de nuestro ser misionero, con su Presencia nos contagie a todos el gusto por volver a los caminos donde tantos hermanos lo esperan y necesitan en esta Patagonia. 

¡La paz de Jesús Resucitado permanezca siempre con ustedes! ¡Feliz Pascua!+