Lunes 20 de mayo de 2024

La 'gran misión es hacer feliz a Dios, y lo hacemos feliz amando al otro'

  • 18 de octubre, 2023
  • San Martín de los Andes (Neuquén) (AICA)
Así lo afirmó el P. Sergio Caparrós, vicario de Neuquén, durante la V Misión Juvenil Diocesana, que se llevó a cabo del 13 al 15 de octubre en la localidad de San Martín de los Andes.
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La localidad neuquina de San Martín de los Andes fue sede de la V Misión Juvenil Diocesana, que se llevó a cabo del 13 al 15 de octubre, con el lema "Con María Misionera, la juventud sale primera", y de la que participaron más de 500 jóvenes neuquinos.

El padre Sergio Caparrós, vicario de la diócesis, presidió la misa de cierre y, en la homilía, les dijo a los jóvenes que la “gran misión es hacer feliz a Dios, y lo hacemos feliz amando al otro, llegando al corazón del otro, encontrándonos con el otro. Así le devolvemos al Señor la felicidad que nos da”.

“La misión – como discípulos de Jesús-, continúa en nuestra vida, en nuestro modo de vivir”, recalcó, y les recordó -instando a tomar dicho ejemplo-, que “Dios es el gran misionero, el primer misionero que sale a invitar a todos, ya que para Él están todos invitados”, tal como fue la invitación que recibieron todos los jóvenes que participaron de la misión.

“Esa es la misión que tiene Dios: tocar nuestro corazón, para que podamos escuchar su voz amorosa, que nos invita a compartir la vida con Él. (…) Y nos deja a nosotros la respuesta, la libertad de aceptar o de rechazar esa invitación”, aseguró, al tiempo que enfatizó que se trata de “un don, un regalo de Dios, y decirle sí a Dios es lo más hermoso”.

Esta V Misión Juvenil Diocesana tuvo la particularidad de que no contó con la participación física del obispo, monseñor Fernando Croxatto, quien se encontraba en San Luis, participando del 6to Congreso Misionero Nacional (COMINA6).

Sirviéndose de la tecnología, sin embargo, el diocesano les hizo llegar un mensaje a los jóvenes, a quienes instó a llevar la buena nueva a sus pares: “Tenemos el corazón ardiendo porque Jesús nos llena con esa alegría, ese entusiasmo y esa paz y nuestros pies se ponen en camino para que otros hermanos y hermanas, jóvenes como ustedes, puedan ver en sus rostros reflejado el compartir y la fraternidad vividos en estos días, que pueden encontrarse con un camino, con una esperanza, un horizonte”.

Por último, les agradeció por compartir “su vida y su tiempo”, y destacó la labor de todos los que hicieron posible que se llevara a cabo la jornada misionera. +