Domingo 27 de noviembre de 2022

El Card. Sandri llevó a Ucrania la cercanía del Papa con los refugiados

  • 6 de junio, 2022
  • Blaj (Rumania) (AICA)
"Francisco comparte sus lágrimas y sufrimientos", dijo el prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales a las víctimas del conflicto bélico durante su visita a Ucrania.
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El cardenal argentino Leonardo Sandri, prefecto del Dicasterio para las Iglesia Orientales, en el marco de su visita a Rumania, del 2 al 5 de junio, cruzó la frontera hacia el país devastado por la guerra para reunirse con las víctimas del conflicto bélico para manifestarles cercanía y consuelo. 

Después de una visita al centro de refugiados en Sighetu Marmatiei, en la frontera rumana con Ucrania, el purpurado argentino cruzó la frontera hacia Ucrania, acompañado por el nuncio apostólico en Rumania, monseñor Miguel Maury Buendìa y los obispos greco-católicos rumanos Vasile Bizau y Cristian Crisan y se reunió con monseñor Nil Yuriy Lushchak, administrador apostólico de la Eparquía ucraniana de Mukachevo, en la sede del consulado rumano en Solotvino, Ucrania: "Sepa que no está solo", le manifestó el prefecto.

“A menudo -dijo el cardenal Sandri- estamos desarmados, impotentes al ver esta situación triste, sin sentido e inesperada. El mismo Papa no tiene más palabras para expresar tanto sufrimiento, especialmente de los inocentes: niños, ancianos, madres. Esta guerra es como un holocausto. No tenemos más que lágrimas y un silencio que se convierte en oración. Intentaremos por todos los medios ayudar a las personas desplazadas localmente también”. 

Y reiteró: “Sepa que usted no está solo. A pesar de todas las dificultades, las destrucciones, la angustia, no podemos perder la esperanza. Esta esperanza debe darnos fuerza para seguir haciendo el bien a los demás y esperar un día, cuanto antes, la paz”, subrayó el cardenal. 

El prefecto del dicasterio para las Iglesias Orientales envió además un saludo a Su Beatitud Sviatoslav Schevchuk, arzobispo mayor de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, asegurando la solidaridad y oración del Santo Padre Francisco y de toda la Iglesia Católica: "nuestra oración es cada día por ustedes, por la paz, por la reconciliación”. 

Por su parte monseñor Lushchak pidió al cardenal Sandri transmitir al Santo Padre el agradecimiento del pueblo ucraniano: “Estamos muy agradecidos por la ayuda y sobre todo por las oraciones del Santo Padre y de toda la Iglesia. Esto nos da coraje para seguir”.

En Rumania, el prefecto entregó el obsequio enviado por el papa Francisco para los refugiados ucranianos en Rumania: alimentos básicos y productos para la salud. Después de la oración de la tarde, el cardenal se detuvo a cenar con las madres y niños refugiados acogidos en el Monasterio de la Madre de Dios, a las religiosas greco-católicas rumanas y tras escuchar algunos testimonios, el cardenal aseguró la cercanía del Santo Padre. 

“La del Papa -dijo- es una preocupación turbada por el sufrimiento que tiene en el corazón por esta guerra tan insensata e impensable. Su corazón no es sólo un corazón abierto para dar y ayudar, sino que es también un corazón que comparte las lágrimas, los sufrimientos de los niños, los ancianos, las mujeres, los jóvenes, todos los que tuvieron que dejar su tierra por esta guerra. Por tanto, este regalo del Papa es sólo una muestra de su gran corazón para todos los que sufren las consecuencias de este terrible mal que es la guerra. Y con el Papa rezamos para que Dios conceda la paz lo antes posible”.

Al día siguiente, el cardenal inauguró la "Casa de la Misericordia Papa Francisco" en Blaj para los refugiados. Construida con la ayuda externa de L'Œuvre d'Orient (Francia) y las iglesias de Munich y Freiburg, Augsburg, Rottenburg-Stuttgart y Münster, la Casa tiene capacidad para 30 refugiados. 

Durante su visita a Rumania, el cardenal Sandri también se reunió con el Sínodo de la Iglesia Greco-Católica Rumana unida a Roma y el domingo concelebró una misa en la catedral católica Santísima Trinidad de Blaj, junto con obispos y el arzobispo mayor, cardenal Lucian Muresan, en la fiesta de los benditos obispos mártires rumanos.+