Miércoles 7 de diciembre de 2022

Desactivar la codicia, apagar el odio y poner paz, pidió el Papa a los congoleños

  • 3 de julio, 2022
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El papa Francisco presidió este domingo una misa para la comunidad congoleña y rezó especialmente por la paz y la reconciliación en la República Democrática del Congo.
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El papa Francisco presidió este domingo la celebración de la Eucaristía del XIV domingo del tiempo ordinario, con rito congoleño. En ese marco, llamó a la comunidad a desactivar la codicia, apagar el odio y el resentimiento, huir de la corrupción, el engaño y las artimañas para que comience la paz, y rezó por la paz y la reconciliación en la República Democrática del Congo, “tan herida y explotada”. “Vive en paz, enciende la paz y la paz habitará en tu casa, en tu Iglesia, en tu país".

El Papa comenzó su reflexión destacando la alegría que sienten los discípulos de Jesús al saber que “el Reino de Dios está cerca”. Al respecto, señaló que "aunque aún no se ha alcanzado, está cerca nuestro: es la cercanía de Dios que es Jesús, y Él es la fuente de nuestra alegría, porque sabemos que “somos amados y nunca estamos solos”.

En ese marco, el Santo Padre habló del “cambio” que provoca en nosotros la cercanía de Dios: los que aceptan a Jesús sienten “que tienen que imitarlo” dijo, y por eso es claro lo que debemos hacer “como Iglesia” en la historia: nuestra tarea es la misión. 

Como cristianos, afirmó, “no podemos contentarnos con vivir en la mediocridad”, pues “somos misioneros de Jesús”. Y aunque no sepamos cómo serlo, es el mismo Evangelio el que nos muestra que el Señor envía a los discípulos “sin esperar a que estén listos y bien entrenados”.

Hay tres “sorpresas misioneras” que Jesús tiene reservadas para los discípulos. La primera es “el equipamiento”:  Para ir en una misión a lugares desconocidos, hay que llevar varias cosas, ciertamente las esenciales. Jesús, en cambio, no dice lo que hay que llevar, sino lo que no hay que llevar: "No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias". Prácticamente nada: sin equipaje, sin seguridad, sin ayuda. 

Para Cristo, explicó el Pontífice, el equipo fundamental es el hermano. El Maestro envía a los discípulos “de dos en dos”: Nunca sin el hermano, porque no hay misión sin comunión. No hay anuncio que funcione sin cuidar de los demás. 

La segunda sorpresa de la misión es el mensaje. “Es lógico pensar que, para prepararse al anuncio, los discípulos deben aprender qué decir, estudiar a fondo los contenidos, preparar discursos convincentes y bien articulados”, continuó diciendo el Santo Padre. En cambio, “Jesús sólo les da dos frases”. La primera es un saludo: "En cualquier casa en la que entréis, decid primero: ‘¡Paz a esta casa!’".

Al respecto, reflexionó: Esto significa que el Señor prescribe presentarse, en cualquier lugar, como "embajadores de la paz". Porque Cristo es la paz, así se reconoce que “somos suyos”.  Si, por el contrario, difundimos habladurías y sospechas, y “creamos divisiones”, advirtió, “no actuamos en nombre de Jesús”. 

Los que fomentan el rencor, incitan al odio, pasan por encima de los demás, “no trabajan para Jesús”, aseguró el Papa Francisco, que rezó por la paz y la reconciliación en la República Democrática del Congo, “tan herida y explotada”.

"Nos unimos a las misas celebradas en el país según esta intención, y rezamos para que los cristianos sean testigos de la paz, capaces de superar todo sentimiento de rencor y de venganza, para superar la tentación de que la reconciliación no es posible, y todo apego malsano al propio grupo que lleva a despreciar a los demás".

Finalmente, recordó: “Si vives Su paz, Jesús viene y tu familia, tu sociedad cambia. Cambian si primero tu corazón no está en guerra, no está armado de resentimiento e ira, no está dividido, no es doble, no es falso”. 

Por eso, llamó a "poner paz y orden en el corazón, desactivar la codicia, apagar el odio y el resentimiento, huir de la corrupción, huir del engaño y las artimañas", porque ahí empieza la paz. Jesús dice: "Lleva la paz a tu hogar, empieza por honrar a tu mujer y amarla de corazón, por respetar y cuidar a tus hijos, a tus ancianos y a tus vecinos. Vive en paz, enciende la paz y la paz habitará en tu casa, en tu Iglesia, en tu país".

“'¡Imponte, sobresale!' dice el sentido común del mundo. Jesús, en cambio, pide a los suyos que vayan por el mundo 'como corderos entre lobos'. Esto “no significa ser ingenuo, sino aborrecer todo instinto de supremacía y prepotencia, de codicia y posesión”.

"El que vive como un cordero no ataca, no es voraz: se queda en el rebaño, con los demás, y encuentra seguridad en su Pastor, no en la fuerza ni en la arrogancia, en la codicia del dinero y de las posesiones que tanto daño causan también a la República Democrática del Congo", añadió.

El discípulo de Jesús – concluyó Francisco - "rechaza la violencia, no hace daño a nadie: es pacífico y ama a todos. Y si eso le parece perdedor, mira a su Pastor, Jesús, el Cordero de Dios que así venció al mundo, en la cruz". 

"Que el Señor nos ayude a ser misioneros hoy, yendo en compañía de nuestro hermano y hermana; teniendo la paz y la cercanía de Dios en nuestros labios; llevando en nuestros corazones la mansedumbre y la bondad de Jesús, el Cordero que quita los pecados del mundo", rogó.+