Domingo 6 de abril de 2025

Día de la Vida consagrada en la catedral de Rosario

  • 10 de septiembre, 2012
  • Rosario (Santa Fe) (AICA)
El sábado 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen María, se celebró en la catedral de Rosario el día de la Vida Consagrada. Un gran número de religiosas y religiosos participaron en la Misa concelebrada que presidió el arzobispo de Rosario, monseñor José Luis Mollaghan, junto al Pro Vicario General, a los Delegados de la Comisión arquidiocesana para la Vida Consagrada, y los sacerdotes religiosos. También participaron los fieles. En la homilía el prelado advirtió que "la Iglesia necesita el testimonio de la vida consagrada, en un mundo que muchas veces se presenta contrario a la fe, que tiene como uno de sus objetivos la búsqueda de la riqueza y el placer, y exalta la libertad prescindiendo de la verdad y del bien".
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El sábado 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen María, se celebró en la catedral de Rosario el día de la Vida Consagrada.

Un gran número de religiosas y religiosos participaron en la Misa concelebrada que presidió el arzobispo de Rosario, monseñor José Luis Mollaghan, junto al Pro Vicario General, a los Delegados de la Comisión arquidiocesana para la Vida Consagrada, y los sacerdotes religiosos. También participaron los fieles.

En el Ofertorio, dos consagradas y un religioso acercaron al altar las ofrendas de la Misa. Después de la Misa, varias consagradas ofrecieron una ofrenda de flores a la imagen venerada de la Virgen del Rosario, mientras todos los presentes con cirios encendidos renovaron el compromiso de su consagración. El coro de la parroquia María Auxiliadora acompaño los cantos durante la Liturgia.

"Deseo que este día de acción de gracias y esta celebración les sirva a cada uno como un verdadero estímulo de fe y caridad, en el cumplimiento del feliz compromiso de la consagración", señaló y agregó que "es una ocasión para profundizar en la riqueza de llamado a seguir al Señor, y expresar la alegría de la vocación".

Monseñor Mollaghan pidió que en el Año de la fe, los consagrados y consagradas puedan adherirse profundamente al Señor, "particularmente por medio de los consejos evangélicos; y prepararse para una evangelización siempre más intensa; tanto en sus familias religiosas con sus carismas propios, como a través de su presencia en medio de la iglesia arquidiocesana".

"Los santos y los fundadores de familias de consagrados demuestran que ellos siempre han tenido la voluntad y el empeño de ayudar a encontrar a Cristo" resaltó el pastor rosarino y agregó que "quisieron a lo largo de un gran número de fundaciones y obras apostólicas hacer partícipes de esos bienes que recibían de Dios, para que todos encuentren a Cristo, y reciban los medios de salvación".

El arzobispo afirmó que "el hombre y la mujer de hoy, tienen necesidad de escuchar el Evangelio, deben escuchar la Palabra y poder experimentar en sus vidas, que Cristo los ama, hasta entregarse por ellos; y que nos manifiesta su amor por nosotros".

"La Iglesia ?advirtió- necesita el testimonio de la vida consagrada, en un mundo que muchas veces se presenta contrario a la fe, que tiene como uno de sus objetivos la búsqueda de la riqueza y el placer, y exalta la libertad prescindiendo de la verdad y del bien".

El prelado llamó a los consagrados a seguir ofreciendo su vocación con generosidad "vivan con la esperanza puesta en el Señor, renovando la fe con una vida intensa de oración y adoración; contribuyendo con su trabajo apostólico y su misión, para que en la sociedad reine el amor, la justicia, la bondad, y la solidaridad, conforme a sus propios carismas".

Como conclusión, monseñor Mollaghan se dirigió a los consagrados y les recordó: "Necesitamos su presencia en la arquidiócesis, la necesitamos como luces encendidas que llevan a Cristo y evangelizan, que con sus comunidades anuncian a Cristo, junto a María, que nos llena de alegría y esperanza". +

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