El arzobispo de Mendoza exhortó a encarar este tiempo con lucidez espiritual, austeridad y un corazón dispuesto a la acción de Dios, más allá de rutinas y distracciones.
El arzobispo de San Juan de Cuyo alentó a vivir el Adviento con pausa interior, mirada renovada y compromiso por la paz, convirtiendo lo que hiere en oportunidades de vida y reconciliación.
"Es conveniente que el Adviento mantenga sus elementos constitutivos, para que la Navidad recobre su identidad: lectura de la Palabra, oración, penitencia y Eucaristía", propuso el arzobispo.
El obispo emérito de San Isidro compartió su reflexión sobre la solemnidad de Cristo Rey, cuya "coronación" -destaco- se manifiesta en la cruz.