Domingo 30 de noviembre de 2025

Mons. Colombo llamó a vivir un Adviento vigilante y fecundo

  • 30 de noviembre, 2025
  • Mendoza (AICA)
El arzobispo de Mendoza exhortó a encarar este tiempo con lucidez espiritual, austeridad y un corazón dispuesto a la acción de Dios, más allá de rutinas y distracciones.
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En la parroquia San Cayetano, el arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, presidió este 30 de noviembre la Eucaristía que abre el tiempo de Adviento. En su homilía, invitó a la comunidad a redescubrir la riqueza de este período litúrgico, marcado por la espera confiada del Señor que viene.

El prelado recordó que el Adviento enlaza dos perspectivas: en su primera etapa, la mirada se dirige a la venida definitiva de Cristo al final de los tiempos; luego, la segunda parte conduce hacia Belén, para contemplar el misterio de la Encarnación y disponerse a celebrar la Navidad con hondura espiritual.

"Es un tiempo fuerte de la vida de la Iglesia -dijo-, una posibilidad de llenarnos de energía en el corazón para vivir y vibrar con la llegada del Señor".

La pedagogía de Jesús
Comentando el Evangelio, monseñor Colombo destacó la pedagogía de Jesús, que advierte sobre la falta de preparación mediante dos imágenes: los días de Noé y el acecho de los ladrones. En ambos casos, subrayó, se trata de una irrupción inesperada que invita a mantener el corazón atento. Por eso, propuso dos palabras claves para este tiempo: "vigilancia" y "preparación".

La vigilancia, explicó, implica revisar la propia vida para no dejar pasar en vano la gracia del Adviento: reconocer errores y omisiones, valorar el bien realizado y afinar la sensibilidad espiritual para que nada del misterio de la Encarnación nos resulte indiferente.

La preparación, en cambio, remite a la actitud activa de quien ordena su vida, como Noé siguiendo las indicaciones de Dios o como el dueño de casa que se anticipa al peligro.

"No podemos llegar a la Navidad con un corazón ajetreado, indiferente o dominado por la rutina", advirtió.

Adviento intenso y realista
En el tramo final de la homilía, el mendocino arzobispo alentó a vivir un Adviento intenso y realista: "Les deseo mucho trabajo interior", afirmó y aclaró que no se trata de un tiempo "bucólico", sino de un camino exigente que pide observación atenta a la voluntad de Dios.

Monseñor Colombo recomendó cultivar medios concretos de preparación: la austeridad, la sencillez y la sobriedad en las costumbres, junto con los recursos espirituales por excelencia que ofrece la Iglesia: la Palabra de Dios y los sacramentos.

Estos "tesoros confiados al Pueblo de Dios", dijo, ordenan el corazón para que la Navidad no se reduzca a una expresión folclórica, sino que sea "la fiesta de una humanidad que se deja enamorar por el Dios de la vida".

Con ese deseo, el arzobispo invitó a la comunidad a emprender un Adviento renovado, vigilante y abierto a la gracia que se avecina.+