Viernes 23 de abril de 2021

Mons. Stanovnik: El "gran talento" es vivir al servicio de Dios y de los otros

  • 20 de noviembre, 2017
  • Corrientes (AICA)
El arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik OFMCap, presidió el domingo 19 de noviembre la misa con motivo de la Jornada Mundial de los Pobres, convocada por el papa Francisco. En su homilía, el prelado recordó que "el gran talento que debe cultivar todo bautizado es la capacidad de vivir su vida al servicio de Dios y de los otros".
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Con motivo de la Jornada Mundial de los Pobres, que se desarrolló en todo el mundo el 19 de noviembre por pedido del papa Francisco, el arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik OFMCap presidió la misa en la catedral Nuestra Señora del Rosario, concelebrada por el vicario general, presbítero José Villordo.

En su homilía, el arzobispo recordó que el papa Francisco ha querido que esta nueva Jornada mundial "aporte un elemento delicadamente evangélico y que completa a todas en su conjunto, es decir, la predilección de Jesús por los pobres".

"Como respuesta a la invitación que nos hizo el Santo Padre para realizar esta Jornada, los obispos argentinos, en un mensaje decíamos que ?alentamos y animamos a las comunidades, a las personas consagradas, a las asociaciones, a los movimientos y al amplio mundo del voluntariado, a disponer lo necesario para que esta Jornada se desarrolle como fiesta de la misericordia junto a los más pobres y a los que sufren?", señaló.

El prelado destacó también el compromiso que la arquidiócesis asumió al culminar el año de la misericordia: tener una forma organizada de caridad para con los más pobres, preferencialmente a través de Cáritas.

Citando el mensaje del Papa para esta jornada, monseñor Stanovnik recordó que la pobreza "nos desafía todos los días con sus muchas caras de dolor, la marginación, la opresión, la violencia, la tortura y el encarcelamiento, la guerra, la privación de la libertad y de la dignidad, por la ignorancia y el analfabetismo, por la emergencia sanitaria y la falta de trabajo, el tráfico de personas y la esclavitud, el exilio y la miseria, y por la migración forzada".

"La pobreza tiene el rostro de mujeres, hombres y niños explotados por viles intereses, pisoteados por la lógica perversa del poder y el dinero. Qué lista inacabable y cruel nos resulta cuando consideramos la pobreza como fruto de la injusticia social, la miseria moral, la codicia de unos pocos y la indiferencia generalizada", continuó, y advirtió que "muchas de esas caras pueden ser identificadas en nuestra comunidad arquidiocesana y, en general, en la sociedad correntina. Aun con los grandes esfuerzos que realizan los diversos organismos diocesanos, de otras confesiones religiosas, de entidades no gubernamentales y también de los organismos del estado, para socorrer las necesidades de los más desprotegidos y de brindar oportunidades para su promoción humana, las llagas de nuestra sociedad están a la vista de todos, para lo cual deberíamos hacer mucho más de lo que estamos haciendo", afirmó.

No obstante, el prelado destacó el servicio que realiza Cáritas diocesana junto con las Cáritas parroquiales en muchas comunidades de la arquidiócesis. Mencionó también, de manera especial, "el servicio generoso y constante que realizan los jóvenes del ?Buen Samaritano?, acercando un plato de comida a las personas que viven en la calle y, sobre todo, por el trato cercano y afectuoso que establecen con ellos. Un especial reconocimiento va a las personas que atienden hace muchos años a los más desprotegidos e ignorados por la sociedad en el hogar ?Ñandejara opé? (Mi Cristo Roto); y más recientemente en el refugio que se encuentra en la parroquia Nuestra Señora de Itatí, de nuestra Ciudad", enumeró.

"La palabra de Dios que hemos proclamado hoy, nos interpela a tomar conciencia de los talentos que hemos recibido y de la necesidad de hacerlos rendir al máximo. Podríamos decir, siguiendo el espíritu del Evangelio, que el gran talento que debe cultivar todo bautizado es la capacidad de vivir su vida al servicio de Dios y de los otros, respondiendo de esa manera al mandamiento principal: ?Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo?", afirmó, y explicó que "la exhortación a permanecer despiertos y ser sobrios, que escuchamos en la lectura de San Pablo a los cristianos de Tesalónica, consiste precisamente en estar atentos a las necesidades de los pobres, estar dispuestos a encontrarnos y compartir con ellos, para que ese modo de ser se convierta en el estilo de vida que distingue a los que nos llamamos cristianos".

"Ser cristiano es seguir a Jesús, respondiendo a su llamado de amor. La lógica del amor de Jesús es darlo todo, todo lo que he recibido: es decir, la vida. Los caminos por los que Él nos llama son muy variados, pero para todos vale la dinámica del grano de trigo: dar la vida hasta entregarla toda", agregó monseñor Stanovnik, y destacó especialmente a quienes "descubren en su vida el llamado de Jesús a una consagración total y para ello emiten un compromiso público en la comunidad para vivir esa vocación".

Para finalizar, pidió a María "que ella nos proteja de la indiferencia y el egoísmo, y nos haga más sensibles y cercanos a todos, especialmente a los que más necesitan de gestos concretos y solidarios, que les manifiesten en palabras y en obras que Dios los cuida y los ama inmensamente".+

» Texto completo de la homilía