Jueves 20 de junio de 2024

Sin noticias del padre Tom secuestrado después de la masacre de Aden

  • 10 de marzo, 2016
  • Aden (Yemen) (AICA)
Después de casi una semana, no hay ninguna noticia sobre la suerte del padre Tom Uzhunnalil, el sacerdote salesiano raptado por probables terroristas después de la masacre de las cuatro hermanas de Madre Teresa y de otras doce personas el pasado 4 de marzo.
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Después de casi una semana, no hay ninguna noticia sobre la suerte del padre Tom Uzhunnalil, el sacerdote salesiano raptado por probables terroristas después de la masacre de las cuatro hermanas de Madre Teresa y de otras doce personas el pasado 4 de marzo.

El sacerdote se encontraba en Yemen desde hace cuatro años y ya había sufrido algunas violencias en los últimos meses -su iglesia fue quemada-, sin embargo decidió permanecer en el país para apoyar a las Misioneras de la Caridad y a los fieles católicos presentes en Yemen, casi todos trabajadores migrantes que provienen de la India, Filipinas, Sri Lanka e Indonesia.

El padre Tom tiene 56 años, nació en Ramapuram, cerca de Pala (Kottayam, Kerala), en una familia profundamente católica. Su tío Matteo, muerto el año pasado, también salesiano, fue el fundador de la misión en Yemen.

La Conferencia Episcopal India y monseñor Paul Hinder, vicario Apostólico de Arabia del Sur están movilizándose en busca de toda iniciativa posible. Están en contacto con la Secretaria de Estado vaticana, la Nunciatura Apostólica en Kuwait y el gobierno de los Emiratos.

Además de tener abiertos todos los canales para cualquier tratativa posible, hay también una cadena de oraciones entre los salesianos y la gente de Aden. "Nuestro obrar está apoyado por la eficacia de la oración, porque todo es posible a Dios", subrayan los padres salesianos en este duro momento.


Casi 40 años de presencia salesiana en Yemen
"Quedarse en lugares marcados por la división y la pobreza es testimonio de la fe en el mensaje cristiano", expresó el padre Francesco Cereda SDB, vicario del Rector Mayor de los salesianos, al explicar el significado de la presencia salesiana en Yemen, que al igual que las Hermanas Misioneras de la Caridad, sólo se puede entender desde la óptica de un servicio de misericordia hecha a Dios y a sus hermanos necesitados.

Salesianos y Misioneras de la Caridad desarrollan su misión en estrecha colaboración, teniendo en cuenta que son las dos únicas congregaciones religiosas en el país. Fue la Madre Teresa de Calcuta, quien en 1973 aceptó la invitación del gobierno y de las autoridades de Yemen del Norte para abrir un hogar para personas con discapacidad. Las hermanas pidieron la presencia de sacerdotes, deseo realizado gracias a la ayuda de los salesianos de la Inspectoría de India-Bangalore.

Cuando los salesianos llegaron en 1987 y fueron recibidos por el vicario apostólico de Arabia meridional, monseñor Giovanni Bernardo Gremoli OFMCap, se encontraron con que todas las iglesias estaban en manos extrañas. Gracias a los esfuerzos y a la buena voluntad de algunos funcionarios del gobierno, y pese a las amenazas, lograron recuperar tres iglesias.

Para los misioneros, la vida en Yemen nunca fue fácil. Siempre recibieron amenazas y tuvieron muchos problemas. En 1998, un delincuente mató en Hodeidah a tres Misioneras de la Caridad, dos hermanas de la India y una hermana de filipinas.

Los Salesianos y las Misioneras de la Caridad que pasan su vida entregados a Dios y a sus hermanos en Yemen tienen plena conciencia de las dificultades y de los peligros. El país es mayoritariamente islámico. Los religiosos y las religiosas se encargan de las pequeñas comunidades católicas presentes en el lugar, constituidas totalmente por inmigrantes de Sri Lanka, la India y Filipinas, y ofrecen servicios humanitarios a toda la población.

Los hechos relacionados con la llamada "primavera árabe" del año 2011 y la posterior rebelión contra el presidente Alí Abdullah Saleh, contribuyeron a transformar una situación difícil en un verdadero desastre. La guerra civil, iniciada en marzo de 2015, causó, según datos de la ONU, unas 6.000 víctimas, la mitad civiles, y centenares de miles de desplazados. Entre otros resultados esto provocó el cierre de la embajada de la India en el país y por consiguiente el retorno de 3 de 5 salesianos presentes en el lugar.+