Jueves 29 de septiembre de 2022

"Sin diálogo no hay paz", advirtió Mons. Juan Rubén Martínez

  • 20 de septiembre, 2017
  • Posadas (Misiones) (AICA)
El obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, reflexionó sobre "el perdón de las ofensas, la reconciliación y el diálogo", y recordó: "Toda persona, por más que haya cometido el peor de los delitos o tenga el peor de los pasados, puede convertirse a Dios hasta el último minuto de su vida".
Doná a AICA.org
Conocemos el grado de violencia en los diversos niveles de la vida social, luchas de poder a veces despiadadas y actitudes de violencia que forman parte de situaciones que pueden acentuar un estilo de vida que por ser construido en la mera lucha por espacios de poder, y en la violencia como modo social, generan malos augurios. Pero siempre estamos a tiempo de cambiar y proponernos valores como la vida, la familia, la solidaridad, el diálogo, la reconciliación y tener como meta la justicia y la paz social, porque sin diálogo no hay paz.

Lo advirtió el obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, en su comentario al Evangelio del domingo 24 durante el año.

"En algunas oportunidades -apuntó el prelado misionero- oímos expresiones como ´es imposible que este hombre cambie´, y si profundizamos en el fundamento de esta afirmación podemos captar algunas de sus razones; su historia personal y familiar, un pasado turbulento, la dureza de corazón. Sin embargo, cerrar la posibilidad de cambio o conversión a una persona es un error y por supuesto no es cristiano. Toda persona, por más que haya cometido el peor de los delitos o tenga el peor de los pasados, puede convertirse a Dios hasta el último minuto de su vida".

Precisamente, comentó monseñor Martínez, "el Evangelio nos presenta una enseñanza fundamental para los cristianos: el perdón de las ofensas. El texto bíblico resalta la enseñanza con una parábola donde el Señor nos dice que así como Dios nos perdona, debemos perdonar a nuestros hermanos, hasta setenta veces siete".

El obispo de Posadas prosiguió diciendo que Dios nos perdona, "simplemente porque Dios es amor y es misericordioso o sea es capaz de compadecerse de nuestras miserias. Nosotros podemos ser perdonados cuando estamos dispuestos a cambiar, a convertirnos. Comprender la misericordia de Dios en nuestra vida nos llama a convertirnos, a tener un corazón misericordioso con nuestros hermanos y a que captemos el perdón que nos pide el Evangelio".

"Reflexionar sobre el perdón de las ofensas, la reconciliación y el diálogo en nuestra Patria y en nuestra provincia, así como en la cultura actual no es accidental. Sabemos bien y no es necesario recurrir a datos estadísticos para darnos cuenta del grado de violencia que se da en los distintos niveles de la vida social", admitió.

"Nos duele la violencia instalada en problemáticas de niñez, adolescencia, juventud, vida familiar, entretenimientos, comunicación social. Es cierto que tendremos que preguntarnos, y más aún los que tenemos algún tipo de responsabilidad social en el ejercicio de algunas de las formas de poder en la sociedad: ¿Cuál es el testimonio de diálogo, de respeto mutuo, de perdón social que practicamos?", reconoció.

"Lamentablemente -denunció el prelado- lo que se nota es una lucha de poder, a veces despiadada, fragmentación y hasta actitudes de violencia que forman parte de situaciones que pueden acentuar un estilo de vida que por ser construida en el individualismo, en la mera lucha por espacios de poder, y en la violencia como modo social, pueden generar malos augurios. Es conveniente resaltar que siempre estamos a tiempo, tanto la dirigencia como nuestras comunidades y organizaciones, pueblos y familias, de cambiar y proponernos algunos valores como la vida, la familia, la solidaridad, el diálogo, la reconciliación y tener como meta la justicia y la paz social".

Finalmente, el obispo de Posadas señaló que "también abundan los buenos ejemplos. Son muchos, pero en general nadie los promueve como modelos culturales. Sin embargo se dan y en el silencio de la cotidianidad son los que construyen en la esperanza. El perdón del que nos habla el Señor en el Evangelio de este domingo es una maravillosa herramienta que nos puede permitir dialogar en la diversidad sobre temas fundamentales del bien común social".+

» Texto completo de la carta