Sábado 20 de abril de 2024

Mons. Braida, para 2023: "Ser familia para crecer juntos y solidarios"

  • 3 de enero, 2023
  • La Rioja (AICA)
En la fiesta de la Sagrada Familia, el obispo de La Rioja insistió en la necesidad del diálogo familiar para construir sociedades justas y fraternas.
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“Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia.” (Col 3,12) Sobre esta cita bíblica, reflexionó el obispo de La Rioja, monseñor Dante Gustavo Braida, durante su homilía en la fiesta de la Sagrada Familia, celebrada en la iglesia San Francisco de su diócesis.

Al respecto, el prelado invitó a poner “nuestra mirada especialmente en este Dios, que se acerca a la humanidad para liberarla de todo mal y mostrarle horizontes de vida plena”. “Este acercamiento lo hace asumiendo nuestra naturaleza humana, naciendo en una familia concreta junto a José y María”, añadió.

“Una familia que, como todas, se alegra con el nacimiento del Niño y, a su vez, tiene que transitar su propio camino de vida”, indicó, mientras reflexionaba sobre la figura de José, “un hombre justo y atento a la voz de Dios, que se deja guiar por Él en el camino hacia Egipto y su posterior regreso”.

“Contemplemos la imagen de la Sagrada Familia y dejemos que ella ilumine la vida de nuestras propias familias”, animó el obispo, y citando al papa Francisco agregó: “Cada familia tiene algo de la Sagrada Familia y, a su vez, la Sagrada Familia tiene mucha luz para orientar a cada familia”.

Sobre este punto, monseñor Braida destacó cómo “en una familia todos sus miembros tienen que aportar de lo suyo para el bien y crecimiento de todos”. “Para que ese crecimiento con el aporte de todos pueda darse, es indispensable el diálogo familiar con la participación de todos”, añadió.

Al respecto, compartió algunos aportes del papa Francisco a este diálogo familiar, volcados en su exhortación apostólica sobre el amor en la familia (Amoris laetitia 136-141): “El diálogo es una forma privilegiada e indispensable de vivir, expresar y madurar el amor en la vida matrimonial y familiar. Esto implica hacer un silencio interior para escuchar sin ruidos en el corazón o en la mente: despojarse de toda prisa, dejar a un lado las propias necesidades y urgencias, hacer espacio…”

Al respecto, el obispo de La Rioja puntualizó: “Todos vivimos integrados a una gran familia, que es la sociedad en que vivimos y en la que tenemos que aportar lo propio y caminar con otros, con respeto y colaboración. La realidad es que, donde tenemos los pies, tenemos que poner el corazón y la vida, para construir sociedades justas y fraternas”.

“Hoy necesitamos hacer de nuestros barrios, pueblos y ciudades auténticos lugares de contención y desarrollo para tantos hermanos y hermanas nuestros que, por diferentes motivos, no tienen en sus hogares esa posibilidad”, alentó.

“Cuando damos lugar a Dios en nuestras vidas y profundizamos en su Palabra que ilumina y conduce por un buen camino… todo, hasta lo más difícil, se hace posible. El vínculo estrecho con Jesús, que sabe de vida familiar y nos da elementos para que crezcamos en un compromiso social verdadero y sostenido, hace que lo poco que uno pueda ofrecer Él lo multiplique y lo haga fecundo”, explicó.

Por eso, pidió que “unidos a Jesús dejemos cada día espacios de encuentros profundos con Dios Padre en una vida orante y contemplativa, para que la relación con Él nos permita vernos como auténticos hermanos y hermanas con quienes compartir la vida cotidiana, trabajando juntos por el bien común de toda la sociedad”.

“Dejemos lugar a la Palabra de Dios, que siempre nos da orientaciones claras y precisas”, insistió.+

» Texto completo de la homilía