Viernes 30 de septiembre de 2022

Se cumplen 30 años del primer Signo Eucarístico en Buenos Aires

  • 5 de mayo, 2022
  • Buenos Aires (AICA)
Los hechos extraordinarios ocurrieron en la parroquia Santa María el 8 de mayo de 1992, día de la Virgen de Luján. Hoy, la comunidad lo celebra y agradece con un triduo.
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Con el lema “El Signo Eucarístico en nuestras vidas”, la comunidad de la parroquia Santa María está próxima a celebrar los 30 años del primer milagro eucarístico, que ocurrió el 8 de mayo de 1992, fiesta de Nuestra Señora de Luján. 

Para las celebraciones de esta semana, que la comunidad vive como una “segunda fiesta patronal”, comenzaron con una conferencia sobre las Bodas de Caná dictada por monseñor Luis Heriberto Rivas. El signo que Jesús hizo en Caná de Galilea fue el primero, por la intercesión de su Madre. Por eso, este pasaje es tan significativo para la parroquia: el primer signo fue el día de la Virgen. 

Este jueves 5 de mayo, comenzarán el triduo festivo que culminará con la gran fiesta el domingo 8. Cada día del triduo habrá adoración eucarística a las 18.30 y la misa será a las 19. El jueves presidirá la misa el presbítero Eduardo Graham, y el viernes 6, lo hará el presbítero Eduardo Pérez dal Lago, ambos sacerdotes que estuvieron presentes en alguno de los signos ocurridos en la parroquia. La Eucaristía del sábado 7 será presidida por monseñor Rubén Oscar Frassia

El domingo 8 habrá adoración eucarística con una cantata a las 18.30, y la misa central en acción de gracias será a las 19.30. 

Además, en los días del triduo estará a disposición un libro para registrar testimonios personales y “recoger las experiencias del Signo en nuestras vidas”.

Breve historia de los hechos
El primer Signo Eucarístico acontecido en la parroquia ocurrió el 8 de mayo de 1992, día de la Virgen de Luján, patrona de la Argentina. Por tal motivo, y por ser un templo dedicado a Santa María, la comunidad tomó como patrona a Nuestra Señora de Caná de Galilea, y dedicó una fuente en el patio en su honor. 

La sucesión de hechos extraordinarios comenzó el 1º de mayo de 1992, cuando un ministro de la Eucaristía encontró dos trozos de Hostia sobre el corporal, y el párroco de ese entonces, el presbítero Juan Carlomagno, le pidió que los dejara en agua dentro del Sagrario para que se disuelvan. Sin embargo, una semana después, el 8 de mayo, encontraron que en el recipiente había gotas con apariencia de sangre y los trozos parecían haberse transformado. 

Además, el domingo 10 de mayo de ese mismo año, en el que se celebraba la fiesta del Buen Pastor, ocurrió una nueva manifestación durante la misa, en la que dos sacerdotes vieron pequeñas manchas que parecían ser de sangre en la patena y el corporal.

También, en Santa María ocurrieron otros dos signos: durante una misa de niños, el 24 de julio de 1994; y en agosto de 1996, pocos días después de la gran fiesta patronal parroquial. 

En cuanto a las lecturas bíblicas, en la semana en la que ocurrió el signo de 1992 se estaba leyendo el capítulo 6 de San Juan, sobre el Pan de Vida y la Multiplicación de los Panes.

El domingo 24 de julio de 1994 se volvía a leer la Multiplicación de los Panes. En esta ocasión, fue uno de los ministros extraordinarios quien observó una gota de sangre en el corporal. 

Por último, el 18 de agosto de 1996 se encontró una hostia escondida y sucia en un crucifijo de los laterales del templo. Al encontrarla, la reservaron en el sagrario y, una semana después, se encontraron con un nuevo milagro.   

En 1999 se hicieron análisis científicos en dos laboratorios forenses de Estados Unidos. Para esto fueron extraídas dos muestras del signo de 1992 y 1996. El estudio fue realizado a doble ciego, es decir, que desconocían de dónde provenían las muestras. Los informes obtenidos concluyeron en que se hallaron elementos sanguíneos, resto de la cadena de ADN humana y una sustancia que genera la piel ante una herida. Asímismo, encontraron la presencia de glóbulos blancos, que solo existen en una persona viva. 

Las alteraciones del tejido son compatibles con un infarto al miocardio reciente, por la obstrucción de una coronaria en seguida de una trombosis o por un severo traumatismo en el pecho en la región situada sobre el corazón. Por lo tanto, era tejido del corazón vivo y herido.+