Domingo 29 de enero de 2023

"Para luchar contra la pobreza necesitamos crear empleo", señaló el Papa

  • 17 de octubre, 2022
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Audiencia del Santo Padre con emprendedores y empresarios españoles, a los que pidió "no olvidar que la economía está al servicio del hombre".
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El papa Francisco recibió este lunes, en el Salón del Consistorio, en el Vaticano, a los miembros de la Confederación Española de Asociaciones de Jóvenes Empresarios y de la Confederación de Empresarios de Galicia. “La presencia de ustedes aquí hoy es un signo de esperanza”, dijo el pontífice al comienzo de su discurso.

Luego dijo que “vivimos un tiempo de evidentes desequilibrios económicos y sociales”, y recordó las palabras del Concilio Vaticano II en la Constitución Pastoral Gaudium et Spes: “El lujo y la miseria coexisten. Mientras un pequeño número tiene un gran poder de decisión, muchos están privados casi en su totalidad de la posibilidad de actuar por iniciativa propia y responsabilidad, y viven y trabajan en condiciones indignas de la persona humana”.

“En este contexto, es urgente plantear una economía adecuada para solucionar los grandes problemas que vivimos en el mundo entero”, subrayó. A continuación, Francisco compartió con ellos tres ideas que considera oportunas para el camino de los emprendedores.

Economía y profecía
Primero, la profecía. En la Biblia, el profeta es el que habla en nombre de Dios, que transmite su mensaje y promueve el cambio a su alrededor. El Papa recordó a Amós, el profeta de la "justicia", que ya en el siglo VII a.C. denunció el afán de lujo y enriquecimiento de los poderosos en el pueblo de Israel, que sólo beneficiaba al sector rico, mientras la gran mayoría del pueblo vivía oprimido.

En un contexto tan complejo como el actual, marcado por la guerra y la crisis ambiental, les toca a ustedes desempeñar su servicio, como profetas que anuncian y construyen una Casa común, respetando todas las formas de vida, interesándose por el bien de todos y promoviendo la paz. Sin profecía, la economía, y en general toda acción humana, es ciega.

Según el Papa, “cuando la economía se transforma en finanzas, todo se vuelve líquido o gaseoso”. “Un líder económico-financiero mundial -ocupaba un puesto muy alto-, un día hablando conmigo me dijo que él buscaba hacer un encuentro entre la economía, el humanismo y la religión, y estaba muy bien. Trató de hacer lo mismo entre las finanzas, el humanismo y la religión, y no encontró salida. Esto me hace pensar mucho", subrayó Francisco.

Relación con Dios y conversión económica
La segunda idea es el cuidado de la relación con Dios. Según el Papa, cuando tenemos una buena relación con el Señor, empezamos a dar buenos frutos. “Busquen al Señor y vivirán. Busca el bien y no el mal, y entonces Dios estará contigo”, dijo Francisco, citando al profeta Amós.

"El heroísmo que el mundo necesita hoy de ustedes -señaló el Papa- solo puede ser sostenible si hay raíces fuertes. La conversión económica será posible cuando vivamos una conversión del corazón; cuando somos capaces de pensar más en los necesitados; cuando aprendemos a anteponer el bien común al bien individual; cuando comprendemos que la falta de amor y de justicia en nuestras relaciones son consecuencias de un descuido de nuestra relación con el Creador, y esto afecta también a nuestra Casa común".

"Entonces, y quizás solo entonces, añadió, seremos capaces de revertir las acciones nocivas que están preparando un futuro sombrío para las nuevas generaciones. Recuerda que cultivar una relación con el Señor hace posible tener raíces fuertes que sostendrán los proyectos que quieras emprender".

Combatir la pobreza creando empleo
La tercera idea del Papa tiene que ver con el trabajo y la pobreza. En este sentido, el pontífice recordó el "importante testimonio de san Francisco de Asís, que llevó a cabo no sólo la restauración de la capilla de san Damián, sino que, sobre todo, contribuyó a la restauración de la Iglesia de su tiempo". Él “lo hizo con el amor que tenía a los pobres y con su estilo de vida austero".

"Con los valores del trabajo y la pobreza, que implican una confianza total en Dios y no en las cosas, se puede crear una economía que reconcilie a los miembros” de las distintas etapas de la producción, sin despreciarse unos a otros, sin crear más injusticias ni experimentar una fría indiferencia". 

La "pobreza hay que combatirla", dijo el Papa, afirmando que los empresarios tienen "buenos instrumentos" para ello, "como la posibilidad de crear puestos de trabajo, contribuyendo a dignificar al prójimo". 

Según Francisco, a través del trabajo, Dios "levanta del polvo a los débiles y saca de la basura a los indigentes". Por eso, “tenemos un remedio para combatir la enfermedad de la miseria: el trabajo y el amor a los pobres. Sean creativos en la planificación del trabajo, sean creativos y esto les dará mucha más fuerza”, subrayó.

El Papa animó a los empresarios a transformar "el rostro de la economía con creatividad, para que esté más atenta a los principios éticos" y a no olvidar "que su actividad está al servicio del ser humano, no sólo de unos pocos, sino de todos, especialmente de los pobres". 

“Es importante que seas consciente de que no estás por encima de la naturaleza, pero que debes cuidarla, ya que las generaciones futuras dependen de ella. Tu empresa debe, de alguna manera, tener cuidado de no contaminar más la naturaleza, abriendo caminos para curar”, subrayó Francisco, diciendo que “todavía está en nuestras manos cambiar la tendencia de la contaminación que está destruyendo todo”.

El Papa concluyó diciendo que “el buen economista, el buen empresario cuida de su empresa, de sus empleados y de la Casa común".+