Martes 4 de octubre de 2022

Obispo nicaragüense: "Nuestras once vidas están en manos de Dios"

  • 12 de agosto, 2022
  • Matagalpa (Nicaragua) (AICA)
Así lo advirtió el obispo de Matagalpa, Mons. Rolando Álvarez, a quien la policía impide hace nueve días salir de la curia diocesana; donde está retenido junto a sacerdotes, seminaristas y laicos.
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"Nuestras 11 vidas están en las manos del Señor", advirtió el obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, al rezar ayer los misterios dolorosos del Rosario desde el Palacio Episcopal, donde la Policía Nacional de Nicaragua lo mantiene recluido desde el jueves pasado junto con cinco sacerdotes, tres seminaristas y dos laicos.

"Estamos en las manos de Dios. Queremos hacer solamente su voluntad y queremos darle gloria a Él", afirmó el prelado de 55 años y también administrador apostólico de la diócesis de Estelí.

Monseñor Álvarez precisó que él y el resto de las personas están "retenidos" en la capilla las Mercedes de la curia episcopal de Matagalpa, donde se encuentra Jesús Sacramentado, y aseguró: "Gracias a Dios, bien de salud, viviendo en comunidad, en familia, rezando, celebrando la eucaristía, compartiendo entre nosotros, dialogando, conversando, con fuerza interior, con paz y serenidad en el corazón".

"Con una alegría en la conciencia que solo puede proceder de Dios", agregó.

"Es una paz, fuerza, serenidad y alegría sobrenatural. Estamos experimentando un retiro en la presencia del Señor", sostuvo.

El régimen sandinista de Daniel Ortega, a través de la Policía Nacional, acusa al prelado y otros miembros de la Iglesia de intentar "organizar grupos violentos".

El obispo fue acusado el viernes pasado por la Policía Nacional de intentar "organizar grupos violentos", supuestamente "con el propósito de desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales", por lo que hace días se encuentra retenido en el Palacio Episcopal.

Monseñor Álvarez afirmó que solo ante el Señor sus rodillas se postran, sus rostros se inclinan, "y nuestros labios proclaman su señorío" y, tras decir que están "convencidos totalmente que todo ocurre para nuestro bien, porque Dios nos ama y nosotros le amamos", ofreció al Señor "esta experiencia que estamos viviendo".

"Las experiencias dolorosas no caen en balde, no caen en el vacío, se ofrecen al Señor y el Señor las retorna en bendiciones para nosotros", afirmó.

El obispo nicaragüense también llamó a superar el odio, la desesperanza, y "no guardar rencor ni resentimiento en el corazón, no desear mal a nadie, no pagar mal por mal, sino vencer el mal con la fuerza y el poder del bien".

"Jamás, Dios nos libre, que en nuestro corazón alcance la más mínima intención de desearle daño a una persona", expresó.

Asimismo, recordó que "cuando en el corazón se desea mal a alguien, quiere decir que el demonio lograó penetrar tu corazón y logró infectar tu corazón y eso no hay que permitirlo", porque "el odio destruye a una persona".

A su juicio, "al mal se le vence a fuerza del bien, porque el bien es eternamente poderoso y el mal es tremendamente limitado".

"Lo que sucede, por supuesto, es que el mal es ruidoso, hace mucha bulla (...) y dentro de su naturaleza demoníaca trata de confundir haciendo pensar que es el que vence y que es mayor que el bien, pero esa es una tentación de Satanás para desesperar al hombre y mujer de buena voluntad, de buena intención", agregó.

Monseñor Álvarez contó, además, que conversó con las otras diez personas con las que se encuentra recluido sobre su estado emocional.

"Queremos decirles que nuestros corazones están llenos de amor, de perdón, de la misericordia del Señor, por eso estamos en paz. Estamos descansados en las manos del Señor, que es en las mejores manos que podemos estar", transmitió.+