Sábado 6 de marzo de 2021

Mons. Scheinig en Luján: "La Virgen es el sí total a Dios"

  • 9 de diciembre, 2020
  • Luján (Buenos Aires) (AICA)
Mercedes-Luján clausuró el Año Mariano Nacional en el día de la Inmaculada Concepción, desde el santuario nacional de Nuestra Señora de Luján.

La arquidiócesis de Mercedes-Luján clausuró el Año Mariano Nacional con una misa en la basílica de Nuestra Señora de Luján el martes 8 de diciembre, presidida por el arzobispo, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, y concelebrada por los vicarios generales de la arquidiócesis, presbíteros Daniel Guerra y Lucas Figueroa y el nuevo rector del santuario, presbítero Lucas García, recientemente designado.

La celebración comenzó con el rezo del rosario, guiado por representantes del Consejo de Pastoral Arquidiocesano, que convocaron a los fieles en la explanada frente a la basílica. Durante toda la jornada hubo bendiciones en la plaza y un acceso limitado al atrio de la basílica para rendir culto a la imagen de Nuestra Señora de Luján.

En su homilía, monseñor Scheinig comenzó diciendo: “Todos los que estamos acá sabemos lo que es amar. Todos sabemos lo que es amor, pero sabemos que nuestro amor tiene muchos peros. ‘Sí sí, te quiero, pero dejame que lo piense’. ‘Te amo, pero dejame que lo vea un poco’. ‘Sí sí, te amo, pero necesito tiempo’”, ejemplificó y agregó: “Nosotros sabemos lo que es el amor, pero muy limitado y esos límites le quitan posibilidad a la vida. Y esa es la raíz de nuestro mal”.

Esa raíz -prosiguió- “es que tenemos un yo demasiado grande que le pone límites a todas las cosas. Todo tiene que ser a mi medida. El egoísmo es la raíz de todos los males”. En este sentido, el prelado enumeró las guerras, el hambre, la muerte, la desigualdad, las injusticias, el egoísmo; y luego se preguntó: “¿Cómo se sana todo esto?”.

“A Dios que es más ingenioso que nosotros, se le ocurrió una cosa que no se le hubiera ocurrido a nadie. Se le ocurrió que una mujer simple, sencilla, de un pueblo escondido de la tierra, una mujer pobre, humilde, jovencita ella, dijera Sí, sin peros. ‘Sí, que se haga en mí según tu Palabra’. Sí, sin egoísmos, sin ningún tipo de forma de límite. Lo hizo de una manera sincera, generosa, total”, sostuvo.

María, la que “todo lo que toca, lo toca sin mancha, no como nosotros, que todo lo que tocamos lo manchamos, porque lleva la carga del egoísmo. La Virgen es todo lo contrario, es el sí total a Dios”. Entonces, “necesitamos engancharnos con alguien que vea las cosas de otro modo, que viva de otra manera. Necesitamos agarrarnos de alguien que no manche la vida, sino que la viva en plenitud”, afirmó monseñor Scheinig.

“En esta mujer, el pueblo, nosotros que estamos acá, podemos caminar para sanarnos, para sanar todas nuestras miserias, sanar las enfermedades, pero también sanar el corazón enfermo, que le pone límites al amor, al amor en casa, en tu casa, con los tuyos”.

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Y dijo a los presentes: “Por eso estamos aquí, pidiéndole por todas nuestras necesidades, pero también pidiendo por las necesidades de nuestras familias, de nuestra Iglesia, por las necesidades del mundo y de nuestra patria, que son tantas. Porque no se puede vivir en un país con la mitad de la población en estado de pobreza y distraídos en tantas cosas menores”.

Y finalizó pidiendo a la comunidad: “Digamos juntos ‘Hágase en mí según tu Palabra’. ‘Viva la Virgen de Lujan! ¡Viva la Madre de los argentinos!’”.

Luego de la misa, se rezaron 3 avemarías por las necesidades e intenciones personales, por las necesidades de los familiares y amigos, y por el mundo y por la Patria argentina. Finalmente, el arzobispo agradeció a la Iglesia de Mercedes-Luján, por lo compartido durante el Año Mariano Nacional, a los laicos que trabajan en los distintos servicios de la arquidiócesis, a los sacerdotes, diáconos, religiosas, religiosos, pidió rezar especialmente por los nuevos párrocos y para que no falten vocaciones. Y pidió rezar también por él.

La bendición final fue impartida especialmente para los niños, los que están viviendo momentos difíciles, los que se gestan en los vientres de sus madres; para las familias, para que puedan seguir creciendo llenas de amor, de misericordia y de perdón, con fuerza para sostenerse y acompañarse, llenos de esperanza; y a todo el pueblo de Dios que peregrina en la Argentina, a las autoridades que tienen que tomar decisiones difíciles, a los trabajadores, para que el pueblo camine siempre según Su voluntad, capaces de dar vida a todos. 

Asimismo, como cada año, se realizó el cambio del manto de la imagen de la Virgen, frente a los fieles presentes en la plaza.+

» Texto completo de la homilía