Mons. Ojea: 'Que lata en nosotros el corazón del Padre misericordioso"
- 2 de abril, 2025
- San Isidro (Buenos Aires) (AICA)
"Ese corazón grande en el que vamos a descansar en el final de nuestra vida, pero en el que nos queda mucho para seguir aprendiendo", aseguró el obispo emérito de San Isidro.
El obispo emérito de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, recordó que "Jesús en el Evangelio ha venido a revelarnos al Padre. Y, ¿cómo es este Padre? Aparece clarísimo en la parábola del Padre Misericordioso. Es el Padre el centro de esta parábola".
"El Evangelio había dicho: 'Sean misericordiosos como el Padre es misericordioso'. Bueno, este Padre es el ideal de todo el Evangelio, este Padre respeta la dignidad de su hijo en todo momento; respeta su libertad; le pide la herencia en vida, es considerarlo muerto directamente, sin embargo, más allá de su sufrimiento, más allá de su dolor, el Padre lo va a esperar cada día; cada día va a estar deseando que el hijo vuelva para recuperar su dignidad; la dignidad perdida, la dignidad de hijo", continuó.
"Al hijo -dijo- se le acaba la cancha, no tiene más remedio que volver. Es verdad que hay un arrepentimiento, pero también es verdad que no hay otra salida; entonces vuelve el hijo preparando su discurso, su discurso de pedido de perdón y el Padre ni lo deja hablar, lo estaba esperando; sale corriendo, lo abraza, lo besa; no lo deja terminar el abrazo del Padre misericordioso, una de las cumbres del Evangelio".
Monseñor Ojea señaló que "ese Padre que, más allá de nuestros pecados, más allá de toda imperfección, nos quiere como somos y quiere nuestra dignidad; entonces esto basta como para hacer fiesta, porque en la fiesta misma aparece esa música de las raíces, en esa música y en esa fiesta aparece el recuerdo de ese hijo pequeño que había aprendido a crecer y a amar en la casa del Padre y que en la fiesta está viviendo su reencuentro".
Y como contrafigura, aparece el hermano mayor "que no puede entender por qué a su hermano se le hace tanto homenaje, porque "los celos nos impiden ver con claridad que el Padre nos ama a cada uno con toda la capacidad de ser amados que tenemos cada uno", enfatizó.
"El Padre dice en el fondo: 'Yo los quiero a los dos"'. Al hijo mayor le dice: "Todo lo mío es tuyo, vos siempre estás conmigo", "tú siempre estuviste conmigo, yo siempre te quise y te voy a querer, lo más que puedo quererte, pero este tuvo otra historia y con él tengo que tener esta consideración... El amor del Padre siempre va más allá", expresó.
Sobre el final de su reflexión, el obispo emérito de San Isidro recordó que "el desafío del Evangelio es ser como este Padre, tener este corazón. Que pueda latir en nosotros el corazón de este Padre Misericordioso, este corazón grande en el que vamos a descansar en el final de nuestra vida".+